La primera fase del proyecto, a punto de adjudicarse, centrará su atención en las cubiertas del templo Sólo falta que la Xunta adjudique las obras de San Xiao. Un trámite administrativo cuya culminación, según la Consellería de Cultura («Xa se están avaliando as ofertas»), sólo es cuestión de días o, a más tardar, de semanas. La Administración autonómica destina 250.000 euros a la primera fase de una rehabilitación que comienza por la parte más deteriorada -y menos visible- del edificio: las cubiertas, foco de continuas filtraciones de agua.
24 jul 2002 . Actualizado a las 07:00 h.La diócesis reconoce que no hubiese podido emprender la restauración sin una subvención como esa. El vicario general, Félix Villares, señalaba ayer que «para o bispado, se non hai axudas da administración coma estas, é imposible facerlle fronte ao mantemento de todo o patrimonio monumental». Villares, que subraya la importancia de que la catedral ferrolana -el término concatedral no designa a una catedral «de segundo orden», como a veces se ha creído, sino a un templo que comparte rango y cabildo catedralicio con otro, en este caso con la basílica de Mondoñedo- recupere todo su esplendor, explica que el esfuerzo inversor de la diócesis siempre está limitado por la escasez de sus recursos económicos. «Neste momento -señala el vicario- hai nove igrexas en fase de restauración, cun investimento total duns 800.000 euros. E iso só é posible gracias á axuda, valiosísima, da xente das parroquias». Singularidad La catedral dieciochesca diseñada personalmente por Sánchez Bort, un monumento cuyo perfil, recortado sobre el cielo, ha simbolizado, desde el tiempo de la Ilustración, la estela de la Cidade das Luces, está considerada por los historiadores del arte una de las más singulares muestras de la arquitectura religiosa española. Singular por las circunstancias en las que se erige -en pleno siglo XVIII, cuando su carácter racionalista contrasta radicalmente con los últimos coletazos gallegos de un más que tardío barroco-, pero singular, también, por las circunstancias políticas que rodearon su construcción, financiada, en buena parte, por la Corona. La basílica ferrolana data de 1766, y el proyecto original fue encomendado a Sánchez Bort no sólo por su condición de académico, sino porque entonces ya ostentaba el cargo de ingeniero director del Arsenal Militar, entonces un auténtico alarde en el marco de las defensas atlánticas y hoy conjunto para el que se demanda la declaración de Patrimonio de la Humanidad. El proyecto de rehabilitación, que dirigirá Antonio Bouza, comenzará por el cuerpo exterior de la linterna, y continuará por las cubiertas del crucero, la nave central y el presbiteiro. En una fase posterior, que probablemente se iniciará el año próximo, se acometerá la restauración de las fachadas. Mientras tanto, los técnicos continuarán con su «diagnóstico» del estado general de la basílica, para concretar cuáles son las estructuras en las que resulta más urgente intervenir.