Siempre sonriente, Manuel Rodríguez Doval ¿Manolo para casi todos¿ ha generado sus filias y sus fobias, de forma especial, en el ámbito político interno. Es la cosecha ineludible de doce años en la dirección de una nave tan compleja como el BNG comarcal. Sin embargo, hacia el exterior también ha sido sobre todo un referente nítido, un interlocutor que nunca ha negado una explicación alrededor de una formación que es tachada muy habitualmente de practicar un cierto oscurantismo; cerrada a sus tediosos mecanismos asamblearios. Es verdad que «en política, nunca se pode contar todo», aunque parezca un dicho extraído del recetario gallego más tradicional. Las corrientes más críticas con esta faz de introspección del nacionalismo y, en general, con las tácticas que rigen la UPG han visto en Rodríguez Doval un inconveniente ¿incluso personal¿ para avanzar en la sociedad, para lograr esa implantación tan deseada como difícil. Ayer, hacía un balance comarcal sin presunción pero contundente: cuatro alcaldías, tres co-gobiernos, tres diputados provinciales, uno autonómico y otro en Cortes. Se duplicó la afiliación ¿hasta un total de más de 600¿, dijo, en tiempos en que el BNG no es ajeno al muy mal momento que viven los partidos políticos en cuanto a la captación de militancia. «Se me din esto cando chegei no 75 á AN-PG... Foi un cambio a nivel cualitativo e tamén cuantitativo; eso si froito dun traballo colectivo», matiza raudo. «Sempre se fala do moito que mudou o BNG; e non se fala do moito que se transformou a sociedade», justifica. Ahora, dice Doval con ilusionado convencimiento, el esfuerzo de la organización comarcal frentista ha de estar dirigido «non a dar a impresión de estar todos unidos, senón a actuar unidos». Trabajador empedernido, su devoción por Chanteiro y su activista afición por la música (que no esconde incluso el disfrute en los aledaños del heavy metal) no le impide una dedicación política plena, lo que incluye además de lo orgánico, su portavocía en la Diputación coruñesa o estar siempre en los peores pensamientos del regidor popular aresano, José Manuel Cendán. Un paso por la oposición municipal que acepta con la misma generosa ironía con la que encaja el que muchos de sus enemigos políticos lo sitúen entre la más férrea fontanería del BNG, como destacado miembro de la UPG y estrecho colaborador de Francisco Rodríguez.