FÚTBOL / RACING
28 ene 2002 . Actualizado a las 06:00 h.«No pudo ser, no hubo suerte y habrá que esperar otro partido», lamentaba el racinguista Fran Nogueira al final del choque frente al Atlético de Madrid. El delantero ferrolano pelea a muerte por marcar, como siempre, aunque en esta ocasión disfruta de una motivación extra: «Quiero dedicarle un gol a mi hija Claudia, que nació hace unos días». El racinguista sueña con marcar y poder imitar el gesto que el deportivista Bebeto, formando parte de la selección brasileña, puso de moda en el mundial de Estados Unidos al irse a la banda y mover sus brazos como si acunara a un niño pequeño. Frente al Atlético de Madrid dispuso de dos buenas ocasiones, en una de ellas se notó que tenía ganas de marcar, ya que aunque pudo pasar a un compañero decidió chutar a puerta: «Iba bien, dijo el jugador, aunque el «Mono» Burgos demostró que es un gran portero y consiguió enviarla a córner con un paradón increible». Posteriormente, también fue el ferrolano el que dispuso de una nueva ocasión, la que hubiera supuesto el triunfo para el Racing: «Me la dejaron bien, aunque me cayó a media altura y no la pude dirigir bien. Cuando ya entraba, la pena fue que estaba el bosnio Hibic en el segundo palo y no sé ni como la sacó. Fue una pena porque hubiera sido magnífico, la dedicatoria y tres puntitos de miedo frente al Atlético de Madrid». El buen trabajo del delantero ferrolano está avalado por sus siete dianas en lo que va de campeonato, aunque asegura que su próximo gol tendrá un sabor especial: «Para un delantero los goles son como el oxígeno que se respira, pero el próximo tanto que marque tendrá un sabor especial». Mejor en casa El partido de la próxima jornada en casa del colista, el Poli Ejido, supondrá para el ferrolano una buena ocasión: «Si tengo la oportunidad de jugar espero marcar, me alegraría mucho. Sin embargo, reconozco que este lo preferiría marcar en casa». Añade que los goles son como son y vienen cuando quieren: «Cuando más lo buscas, parece que no quiere llegar. Yo no puedo hacer más. Lo más importante es el equipo y frente al Atlético sumamos un empate, que no creo que esté al alcance de muchos equipos de esta categoría». El ferrolano asegura que pese al empate, el pasado domingo fue un día agridulce: «Hubiera podido ser perfecto, aunque me quedé con la miel en los labios. Antes del partido diría que el empate frente al Atlético era bueno, ahora lamento haber perdido una buena ocasión de ganar al poderoso e histórico club colchonero».