RÍO DE LA SARDINA
06 mar 2001 . Actualizado a las 06:00 h.Ya no es noticia un arbitraje lamentable en el estadio de fútbol de A Malata. Es sesión continua, pues por lo visto el domingo, el señor Pino Zamorano vino a ayudar a salvar los muebles al Atlético de Madrid. Eso sí, regalándole al Racing faltas por medio campo, pero la leña que arreaban Juan Gómez y compañía en el área visitante, al parecer era juego viril. Apuremos a decir que fueron superiores los ferrolanos en los dos trozos del partido. Al equipo que entrena Luis César, desde la mesura, le quedó el consuelo, porque lo desveló, de como se juega mejor que los de la capital, que llegaron a temblar en su fortín cuando los ferrolanos les sacaron pecho con un juego serio, orgullo racinguista y toda la mala suerte del mundo. Tuvieron más oportunidades de quedarse con el partido, pero la expulsión de Uriz por dos inocentes tarjetas amararillas, dieron al traste con las esperanzas, pues en diez contra diez acusaron antes el esfuerzo los ferrolanos, y fue cuando el Atlético de Madrid se hizo con los tres puntos. Pero créanme de verdad, fue un equipo soso, cuajado de individualidades sin fantasía. Su juego descansó en la parte trasera, con lo que demostró que no tiene argumentos suficientes para reivindicar plaza para el ascenso a Primera División. El Racing de Ferrol salió muy motivado, pudo zancadillear a los rojiblancos en varias ocasiones, volvió a dejar buen sabor de boca, en la primera y parte de la segunda fase, algunos aficionados babeaban con el buen juego de los verdes y otros se lamentaban de la poca suerte de sus encopetados rematadores en clarísimas ocasiones de gol. En fin, corramos un tupido velo sobre todo lo sucedido en este choque, volvamos a recurrir al topicazo de que el fútbol es así de casquivano. La Liga se ha apretado un poco más, gana el fútbol, a pensar en el próximo partido.