La instalación de minicentrales afecta a siete ríos de la comarca de Ferrolterra

E.D. FERROL

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Profesores universitarios exigen a la Xunta una moratoria y advierten del peligro de desaparición de decenas de vegetales y animales Siete ríos de la comarca de Ferrolterra sufrirán las consecuencias de la implantación de minicentrales eléctricas. Consecuencias que se traducen en destrucción de especies animales y vegetales, algunas, exclusivas de Galicia, como es el caso de ciertos tipos de helechos o de la salamandra rabilarga. Una veintena de profesores universitarios, liderados por Javier Amigo, han firmado un manifiesto en el que piden una moratoria en la concesión de licencias. Advierten a la Xunta de que se han invertido muchos millones en salvar especies que ahora están amenazadas por los permisos que expide la propia Administración autonómica.

17 ago 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

Javier Amigo es un experto en botánica que investigaba varias especies de helechos únicos en Galicia cuando observó que las zonas donde crecían esas plantas coincidían casi exactamente con los cauces donde se prevé construir minicentrales. El profesor inició de inmediato la elaboración de un estudio sobre los efectos que estas pequeñas industrias tendrán sobre los cauces. En Ferrolterra, son siete los ríos afectados: Eume, Brea (A Capela), Mestas (Cedeira), Xuvia, Mera (Ortigueira), San Bartolomeu (Monfero) y Sor (Mañón). En toda Galicia, superan el centenar los cauces en los que está previsto instalar alguna de las más de trescientas minicentrales previstas. Buena parte de ellas ya están construidas, otras son sólo un estudio, pero los profesores firmantes del manifiesto _la mayor parte, de la Universidad de Santiago_ exigen una moratoria urgente, para que dé tiempo a analizar la situación en profundidad. Javier Amigo y sus compañeros entienden que las medidas correctoras previstas en los proyectos no serán suficientes para proteger a animales y plantas. Por ejemplo, se establece la necesidad de construir escalas para que los peces puedan superar las presas, pero los profesores entienden que, con un caudal muy bajo, resultarán casi inservibles. No dudan en afirmar que la «proliferación desmedida» de centrales constituye «el mayor disparate imaginable» desde el punto de vista ecológico.