Economía circular: un ahorro para las empresas y un alivio para el planeta

Administraciones, grandes compañías y entidades privadas propugnan la transición a un nuevo modelo económico que busca hacer del residuo un recurso. La Comisión Europea estima que las firmas europeas podrían ahorrar el equivalente al 8 % de su facturación, unos 600.000 millones


Repensar. Rediseñar. Refabricar. Reparar. Redistribuir. Reducir. Reutilizar. Reciclar. Recuperar energía. Son las máximas del concepto multi-r, la base de la economía circular, el modelo de crecimiento sostenible que busca reducir otra r, la de residuo, a la mínima expresión. Nada que ver con la economía lineal, donde todo se limita a producir, usar y tirar, sin más miramientos.

«Se ha demostrado que no hay suficientes recursos para sostener este sistema. Ahora mismo, el 10 % de la población consume el 80 % de los recursos y, al ritmo de crecimiento que llevamos, necesitaríamos dos o tres planetas para sostenerlo. Lo que se les pide a los fabricantes es que repiensen los productos y que busquen la máxima utilización de los materiales, de forma que solo se considere residuo aquello que no se puede aprovechar de otra manera», argumenta Anabel Rodríguez, directora ejecutiva de la Fundación para la Economía Circular, una entidad que busca difundir las ideas de este nuevo modelo económico en España.

Aunque las raíces teóricas se remontan al siglo pasado, fue un viaje en barco el que acabó por popularizar esta nueva filosofía económica. En el 2005, la navegante británica Ellen MacArthur, se embarcó en una vuelta al mundo a vela en la que, con las provisiones medidas hasta el extremo, tuvo que tirar de ingenio para aprovechar y reutilizar lo que en tierra serían residuos para buscarles una segunda vida y otra utilidad a bordo. De la experiencia vital nació cinco años más tarde una fundación, que lleva su nombre y en la que se han involucrado alguna de las mayores corporaciones empresariales, como Google, Danone, H&M, Unilever, Nike, Renault y Philips.

Porque, como explica Xavier Vence, catedrático de Economía de la Universidad de Santiago, la transición hacia la economía circular «é unha necesidade ecolóxica, pero tamén unha oportunidade económica, porque permite reaproveitar recursos aínda que sexa necesario redeseñar as cadeas de produción». De hecho, el grupo de investigación que coordina (Innovación, Cambio Estrutural e Desenvolvemento) ha sido seleccionado junto con otros 12 para participar en un proyecto europeo (R2?) que analiza modelos de negocio de éxito en el campo de la economía circular y paquetes de políticas para impulsar este nuevo modelo de crecimiento en la Unión Europea.

Y es que en Bruselas se han tomado muy en serio la transición económica. Bajo el título «Cerrar el círculo», la Comisión Europea aprobó en diciembre del 2015 un ambicioso paquete de medidas que busca no solo promover un crecimiento sostenible, sino dar un impulso a la competitividad y a la creación de empleo. No en vano, según los cálculos que acompañan a su informe, las empresas europeas podrían ahorrar 600.000 millones de euros (un 8 % de su facturación anual) reduciendo la generación de residuos y con medidas de diseño ecológico o reutilización.

En España, explica Anabel Rodríguez, «hay cálculos que estiman que se podrían crear hasta 400.000 nuevos empleos, según un estudio del Club de Roma». Y esos empleos, al contrario de lo que ocurre con el actual modelo lineal, donde se fabrica en masa y en muchos casos a una gran distancia del lugar de consumo, están más fijados al territorio.

Que se alcancen esas metas de ahorro y de empleo dependerá, en gran medida, de que se cumplan los objetivos fijados por Bruselas. Y España no lo tiene fácil. Por ejemplo, entre las metas que se fijan para el 2030 está el limitar al 10 % el porcentaje de residuos urbanos que se pueden llevar al vertedero. Aunque hay países como Austria, Dinamarca, Suecia o Alemania que ya cumplen desde hace tiempo, en España la tasa aún supera el 50 %, porque como explica Rodríguez las facilidades que se dan al vertido desincentivan su reducción.

Para cerrar la brecha con los países más avanzados de Europa, la directora de la Fundación para la Economía Circular propone políticas de estímulo como un tipo de IVA reducido para los productos recuperables y la inclusión de los criterios del nuevo modelo en las compras públicas. «Hace falta pasar de las palabras a los hechos», remarca.

Entre quienes ya han dado ese paso están algunas grandes empresas, como Inditex, que en su apuesta por la economía circular ha lanzado la iniciativa Closing the loop, que tiene como objetivo la reutilización y reciclaje de productos textiles y calzado. Para ello ha habilitado puntos de recogida en las tiendas para que los clientes puedan depositar allí las prendas que ya no usen, de las que pueden deshacerse también en su propia casa, entregándola al repartidor al recibir un pedido on-line, o en la calle, en alguno de los casi mil contenedores colocados en colaboración con Cáritas. En total, el año pasado se recogieron más de 7.100 toneladas de ropa. Una parte, la que está en mejores condiciones, se entrega a entidades sociales para darle un segundo uso. Y la que no admite ese destino se recicla para fabricar nuevas fibras y tejidos.

Incentivos

Pero el de Inditex es solo uno más de los muchos ejemplos de economía circular que se están desarrollando en Galicia, aunque por su tamaño tiene mayor visibilidad. De hecho, Vence entiende que son las iniciativas de las pequeñas empresas «as que presionan ás grandes, porque crean un estado de opinión no mercado que leva ás grandes a actuar, e un paso, aínda que sexa parcial, que dea unha empresa do tamaño de Inditex ou H&M en termos cuantitativos representa máis que unha ducia de iniciativas pequenas».

Para espolear la acción de las empresas hace falta también acción por parte de las Administraciones. En España, Cataluña y el País Vasco van un paso por delante y ya tienen sus propias estrategias de economía circular, mientras la Xunta trabaja en la suya. «É importante que Galicia non espere máis, porque aínda que xa non seremos dos primeiros non podemos quedar no vagón de cola», explica Vence, que recuerda que «quen non sexa quen de adaptarse aos novos estándares vai perder moitas oportunidades».

Los expertos estiman que, de cumplir los objetivos fijados, España podría crear 400.000 empleos vinculados a la economía circular

Ecocelta: «Los residuos de Galicia vuelven a sus suelos»

 Gladys Vázquez

Año 2003. Galicia vive un proceso que no parece tener un fácil retorno. «Nacemos como una respuesta a una necesidad del medio ambiente: se producían muchos residuos orgánicos. Por ejemplo, restos de poda, normalmente acumulados de forma descontrolada o incluso incinerados». Es en este momento cuando surge la idea de Sergio Quiroga, fundador de Ecocelta. «Fuimos de las primeras iniciativas en Galicia que abogó por la economía circular».

Desde su planta de Ponteareas valorizan residuos: los transforman en abonos y sustratos ecológicos de alta calidad. Es decir, los residuos de la tierra vuelven a la tierra. «Las materias primas principales son estiércoles, restos vegetales e incluso residuos de comedor. Pasan por procesos de compostaje y vermicompostaje», explica Sergio. «El objetivo es crear abonos con residuos de Galicia para los suelos de Galicia», matiza.

VERMICOMPOSTAJE: EL TRABAJO DE LAS LOMBRICES

«Las lombrices las usamos para digerir restos orgánicos y transformarlos en un fertilizante de alta calidad». Así se usa esta especie tan importante para Ecocelta. Pero hay más. «Hemos patentado el Vermiflitro. Está formado por un filtro biológico que contiene lombrices y un sistema de lagunaje con plantas acuáticas». De esta forma separan el sólido del líquido del purín del cerdo. ¿Para qué? Pues el agua de desecho de estos animales tan habituales en Galicia se convierte en agua de riego.

Los productos de Ecocelta están al alcance de cualquier particular, trabajan también con grandes multinacionales y concellos. Y es que en muchas ocasiones, los que requieren sus servicios quieren que sus residuos vuelvan a ellos con una nueva utilidad. «En el concello de Carballo se recogieron los restos de comedores. Después pudieron probar el resultado en sus zonas verdes», dice Sergio.

Conocido es también su trabajo con las algas. «Las que llegan a las playas de las Rías Baixas las convertimos en abono».

Una realidad que ponen en marcha cada día 10 personas, 5 de ellas en el departamento de I+D+i. «Estamos en pleno boom, pero nosotros siempre hemos sido pura economía circular».

Xiro Jeans: «A idea en 2018 é recoller a roupa e reciclala»

Aunque el proyecto Xiro Jeans nació en 2015, sus dos almas mantienen que están «moi no principio». Ellos son Iria García y Xulián Chapela, dos emprendedores que sabían que desde Moaña también se podía hacer algo diferente en el mundo de la moda. Y tan diferente. «Traballamos para facer vaqueiros auténticos e atemporais, máis aló do que ditan as tendencias. Nós non facemos moda, facemos roupa con carácter», asegura Xulián.

Xiro Jeans diseña y confecciona sus vaqueros de forma local y sostenible. «Usamos algodón orgánico. Non parece gran cousa, pero a realidade é que o algodón convencional é moi contaminante. Aínda así non esquecemos que o orgánico consome moita auga así que non é todo o sustentable que nos gustaría. Hai que seguir buscando opcións».

¿A dónde lleva este tipo de producción? Pues sin duda a encontrar un nicho en un mercado de la moda ultra global. Sus vaqueros son más caros. Son conscientes del esfuerzo de sus clientes. Tampoco tienen el tejido más suave, pero es una compra a largo plazo. Sus prendas están pensadas para poder usarlas durante más tiempo, «para evitar ter que estar comprando e tirando continuamente», algo que las hace aún más sostenibles. La mayoría de sus vaqueros son versión RAW, «non foron tratados despois da confección, co aforro de auga, enerxía e químicos que supón». Las etiquetas son de papel, no de piel, e incluso hace muy poco contenían semillas para darle una nueva vida.

PRENDAS QUE DURAN MUCHO MÁS

Si los vaqueros de Xiro ya duran más que los que normalmente consumimos, ¿cuál es su próximo reto? Pues podría decirse que el más difícil todavía. «A idea é que en 2018 podamos recoller os vaqueiros que xa non se usan e reciclalos. Mesmo en 2019 pretendemos introducir algúns modelos feitos en denim reciclado. Xa fixemos algún prototipo e empregamos redes en desuso nalgunha peza», explica Xulián. Y es que esta sería para ellos la forma de cerrar el círculo. «Dende Europa apóiase a economía circular porque son conscientes de que os residuos poden xerar riqueza. Levamos moito tempo vivindo como se todo o que tiramos ao lixo fose desaparecer cun chiscar de dedos. E non é así», dice Xulia´n con energía y añade: «Non hai apoios, pero paga a pena».

Revertia: «El 30 % de un ordenador se puede reutilizar»

Un millón de toneladas de residuos electrónicos y eléctricos (RAEE). Es la escalofriante cifra que produce España al año. La causa es fácil de entender: los equipos, ordenadores o móviles, son cada vez menos duraderos. Cada cierto tiempo recibimos la llamada de la obsolescencia programada o simplemente sentimos la necesidad de hacernos con un dispositivo de última generación. La chatarra electrónica es ya el residuo que crece a mayor velocidad en nuestro país.

En este contexto, ¿qué solución puede encontrar una empresa o particular? En Galicia, en 2011, nacía un novedosos concepto. «Los equipos informáticos y de telecomunicaciones pueden tener una segunda vida. Pretendemos que sean reacondicionados y se vuelvan a usar». Es la forma en la que explica el día de día de Revertia Alejandro Lajo, socio director de la firma radicada en O Porriño. Tratan al año 130 toneladas de residuos. En este 2017 ya han superado esa cifra. «El porcentaje de reutilización de un equipo informático está en torno al 30 por ciento».

Los comienzos no fueron fáciles, «era un concepto novedoso en España. No tanto para nuestros vecinos europeos», pero ahora el reto se está incrementando con esas tablets o smartphones que desechamos.

A sus clientes, entidades privadas o públicas, les ofrecen varias soluciones. «Algunos quieren volver a usar los equipos, bien para ofrecerlos a sus empleados o para destinarlos a proyectos de colaboración», explica Alejandro. La fórmula de la donación reduce la brecha digital y hace que un residuo altamente contaminante no regrese a la naturaleza. «Te pongo un ejemplo: Abanca. Una parte de los equipos recuperados por nosotros son entregados a entidades sociales gallegas en su nombre».

VENTA ONLINE

«Reboots es la herramienta que cierra el círculo de nuestra actividad». A través de esta plataforma online venden los dispositivos que reciclan, a precios muy competitivos y con garantía.

También cuantifican el beneficio medio ambiental. Una herramienta les permite calcular la huella de carbono: «Un puesto informático reciclado equivale al CO2 emitido por un coche al recorrer 1.600 kilómetros », señala Alejandro.

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