Apoteosis de la electrónica


Redacción

Lo que empezó como «otra-moda-más-americana» se ha convertido en el pistoletazo de salida de la campaña comercial más potente del año en todo el planeta. El Black Friday -que ya no se limita a un día, sino que dura toda la semana e incluso empieza antes- dará paso mañana al Cyber Monday, con miles de ofertas específicamente centradas en la tecnología, y después a las compras de Navidad, Reyes, las rebajas... Una apoteosis consumista en la que los productos electrónicos tienen cada vez un papel más relevante.

Según un estudio del comparador idealo.es, los artículos más buscados en España durante el Viernes Negro (cuando tradicionalmente las empresas dejan de tener números rojos gracias al aluvión de ventas) son los smartphones, que no faltarán en la lista de la compra del 28,5% de las personas. Y ello, a pesar de que estos dispositivos apenas contarán con un descuento medio del 3%, aunque varía mucho dependiendo del modelo y del establecimiento.

En segundo lugar del ránking figuran los ordenadores portátiles, con un 19,5%. Esta categoría es la que mayores ofertas registra (con una bajada media de un 7%), quizá porque la competencia de móviles y tabletas ha hecho tambalearse su negocio. Las tabletas ocupan precisamente el tercer lugar, con un 16,8% de la demanda, seguidas de películas y series (12,3%), música (12,1%), libros electrónicos (10,6 %), cámaras de fotos tradicionales (9,3%), fitness trackers o medidores de actividad (8,5%) y videojuegos (8,3%).

Los gallegos gastaron una media de 203 euros en el Black Friday del 2016, de acuerdo con un informe de la Asociación Española de la Economía Digital y el optimizador financiero Fintonic, y este año es probable que la cifra aumente. Los expertos recomiendan una serie de precauciones, especialmente teniendo en cuenta que cada vez se compra más a través de Internet y utilizando la tarjeta de crédito y sistemas de pago digitales. Es importante establecer prioridades, echar un vistazo a todas las alternativas artículo por artículo, y especialmente a los tecnológicos. «Un descuento no es sinónimo de ganga si no se necesita ese producto a corto plazo», explican desde la compañía Lindorff.

Conviene realizar una comparación previa del valor de los productos para así adquirir solo aquello que realmente interese. En ocasiones, algunos precios aumentan pocos días antes del Black Friday y luego vuelven a bajar. Y es que los descuentos no terminan mañana, de hecho podemos decir que a partir de la crisis vivimos en un outlet permanente: nunca hubo tantas ofertas como ahora. Por ello, se aconseja ser cauteloso y mantener la calma, valorar si es el momento de realizar ese desembolso o si, por el contrario, sería mejor dejarlo para más adelante. Conservar el ticket de compra y evitar endeudarse son otras de las claves básicas para sobrevivir en esta jungla de las tentaciones. Al final, el siglo XXI era esto.

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