La guerra por la televisión bajo demanda

La fuerte irrupción en España de plataformas de suscripción como Netflix o HBO obliga a las telecos a replantearse su oferta audiovisual y a utilizar el fútbol como gran reclamo comercial

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La televisión bajo demanda, antaño joya de la corona de los paquetes convergentes de las telecos españolas, ha perdido importancia en la guerra comercial que libran este verano por captar a esa gran bolsa de público que busca precio ajustado y no quiere contratar un servicio premium que combine móvil, fibra y tele.

 ¿Qué ha cambiado? Pues que el mapa del reino de la tele de pago, donde antes Movistar era rey y los pretendientes eran otras operadoras como Vodafone o R, ha cambiado, tal vez para siempre. Y lo ha hecho por la irrupción de Netflix, HBO o, en mucha menor medida, Amazon Prime, servicios de muy fácil contratación y baja, que no necesitan instalación (solo conexión de alta velocidad a Internet), son multiplataforma y que llegaron a España avalados por su gran éxito en Estados Unidos y un amplísimo catálogo con cine y un montón de series de primer nivel mundial ?Juego de tronos, El cuento de la criada, Por 13 razones, Stranger Things o Narcos? como gran estandarte.

El fútbol como reclamo

Contratar Netflix o HBO es asequible. Cuesta un mínimo de 7,99 euros al mes (la primera tiene una tarifa con más prestaciones por 12). Y no es extraño que alguna cuenta sea compartida por varios usuarios, lo que abarata el coste. Vodafone regala con sus todo en uno tres meses de suscripción a HBO. La compañía británica ofrece un amplio abanico de servicios bajo demanda, pero utiliza el fútbol y el motor para captar clientes. Por 20 euros adicionales al mes, el usuario puede disfrutar de los partidos de Liga y de Champions. Y se lleva de regalo el motor (Fórmula 1 y MotoGP) varios meses, hasta fin de año.

Movistar también cuenta con toda la Liga y la Champions en alta definición para los clientes de sus servicios Fusión (el más básico desde 45 euros, el más completo 170) . Y también utiliza el fútbol como reclamo. En un movimiento llamado a conseguir nuevas altas, ha decidido regalar su paquete premium hasta final de año a los nuevos clientes y a los antiguos.

Los movimientos de estas compañías responden al que hizo Orange cuando el mundo del balompié vivía pendiente del destino de Neymar Jr. Publicitó que por un euro, sus clientes podrían ver todos los partidos. La letra pequeña enfrió aquel anuncio (hay que rascarse bastante más el bolsillo), pero inició una carrera que ahora llega a su momento más intenso. Y que abre la puerta a numerosos interrogantes para el futuro. El actual reparto de derechos no durará más allá de esta temporada. Y quién quiera ver el fútbol por libre, sin contratar un paquete convergente, puede optar por Bein Connect, que ofrece a través de su web todas las competiciones por 9,99 euros al mes. Y sin permanencia.

El nuevo escenario televisivo dibuja un frágil equilibrio entre la TDT convencional, aún capaz de aglutinar a millones de espectadores dispuestos a ver lo que les echen a la hora que las cadenas decidan, los servicios bajo demanda y en HD con canales premium de proveedores como R, Movistar y Vodafone, y las plataformas en línea, que además de distribuidoras son también productoras de contenidos.

A corto plazo no parece claro que cambie de manera drástica este reparto, y que fácilmente se puede identificar cada sector con una generación, pero nadie puede negar que el mercado se mueve y que ya nunca volverá a ser lo que era.

Apple y Facebook a por el contenido audiovisual

Beatriz Pallas
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La marca de la manzana invertirá 1.000 millones de dólares para dotar a su plataforma de series y películas propias. Facebook también creará un apartado para vídeos y televisión digital.

Dice la estadística que cada minuto se suben a YouTube 300 horas de vídeo y que se consumen más de 3.000 millones de horas al mes, de las cuales más de la mitad proceden de dispositivos móviles. Tabletas y smartphones han puesto en la mano de los usuarios pantallas portátiles en las que las grandes tecnológicas también pelean por entrar. El objetivo es competir no solo con el inmenso contenedor de vídeos que es YouTube, sino también con las nuevas plataformas de streaming. El éxito de servicios como Netflix, Amazon Prime o HBO ha servido para demostrar el gancho que tiene entre el público la posibilidad de consumir contenidos audiovisuales a la carta, cuando quiera y donde quiera.

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