La tecnología digital ha llegado a las maquinillas de afeitado. La clave ya no es elegir entre cabezales rotatorios o de láminas (está demostrado que estos últimos provocan menos irritación), sino poder cortarse la barba en la ducha o incluso aplicando espuma a la cara.
27 nov 2016 . Actualizado a las 05:05 h.La primera maquinilla de afeitar eléctrica fue patentada por el inventor norteamericano Jacob Schick en 1930. Desde entonces, la tecnología de afeitado ha evolucionado hasta el punto de convertirse en un dispositivo indispensable para muchos hombres que no disponen del tiempo que requiere un afeitado tradicional con espuma o gel, o que simplemente prefieren un sistema más limpio.
Básicamente hay dos tipos de afeitadoras eléctricas, las rotativas - diseñadas para seguir el contorno de la cara con movimientos circulares- y las de láminas. Estas últimas consiguen un mayor apurado y además irritan menos la piel, al tener que hacer menos pasadas. El fabricante alemán Braun es la referencia en este segmento y sus últimos modelos llevan al extremo las posibilidad de la tecnología digital. Las Series 9 incorporan un cabezal inteligente con cuatro elementos de corte que funcionan individualmente: un recortador Hyperlift&Cut que endereza y corta el vello ubicado en el cuello y la barbilla, revestido de nitrato de titanio, un material cerámico extremadamente duro que se utiliza a menudo para herramientas de precisión; un recortador Direct&Cut que captura los pelos que crecen en diferentes direcciones, y dos rejillas Optifoil que contribuyen a que el rasurado dure más tiempo.
El mecanismo genera 10.000 micro-vibraciones por minuto y la máquina -siempre en contacto con la piel- se ajusta según la densidad del pelo de las diferentes zonas. Dispone de un cabezal pivotante que se puede bloquear en varias posiciones para acceder a zonas difíciles, como la barbilla o debajo de la nariz. Las pruebas que hemos realizado confirman unos resultados muy buenos en la cara, incluso con barba de tres días: la piel queda lisa y suave y no hay ningún tipo de irritación. El apurado no es tan perfecto en la zona del cuello y hay que emplear más tiempo en ella.
La Braun 9290 cc se puede usar en la ducha o con espuma y tiene además un elemento innovador: una estación de carga que funciona como un lavavajillas, aplicando una solución alcohólica, engrasando y secando la maquinilla con solo pulsar un botón. El programa de limpieza dura hasta 45 minutos, señal de que lo hace a conciencia.
Y luego, a la «lavadora»
Limpiar una maquinilla de afeitar eléctrica es una de las tareas más ingratas, sobre todo si queremos hacerlo bien. La Braun 9290 cc incluye la única estación del mundo Clean&Charge, en la que se insertan cartuchos con una base alcohólica y que cuenta con cinco funciones que limpian, lubrican y secan la afeitadora.