­ Empresas al desnudo

Empezó hace nueve años en EE.UU. y se ha expandido a países como Reino Unido, Francia, Canadá o Alemania. Se llama Glassdoor y es un punto de encuentro en Internet donde la gente cuenta las condiciones de su trabajo de modo anónimo. Ya le llaman el Wikileaks de los recursos humanos. Las firmas más potentes han tomado nota. Invierten recursos en controlar su imagen en esta red. Aún no ha llegado a España. Pero llegará.


E n un país como España, con una tasa de paro superior al 20%, puede chocar. Pero los expertos aseguran que nos encontramos ante una tendencia con visos de globalidad. Las empresas han de cuidar su imagen como empleadoras para que la gente quiera trabajar en ellas. Sí, la vuelta perfecta de la tortilla laboral. Ya ocurre en EE.UU. o Inglaterra. Y ocurrirá aquí más pronto que tarde. Lo vaticinó Sarah Harmon, la responsable de la red Linkedin para España y Portugal en una ponencia que dio recientemente en A Coruña: «Las empresas americanas están invirtiendo mucho dinero en mejorar su imagen de empleabilidad para no perder capital humano».

La principal causa de estos movimientos se encuentra en una red social que está revolucionando el mundo de los recursos humanos. Se llama Glassdoor y, como su nombre indica, pretende hacer de cristal las puertas de las empresas. Al modo de un TripAdvisor de empresas, en ella el usuario puede acceder a un directorio ilimitado de firmas con una información impensable hace apenas unos años. Cosas que todo el mundo se pregunta. ¿Cuánto pagan por un trabajo en concreto? ¿Cómo son los horarios? ¿Se respetan las condiciones pactadas o son flexibles? ¿Qué tipo de preguntas te hacen en la entrevista? ¿Son reales las medidas de conciliación o son meros formalismos sin contenido? ¿Qué oportunidades de ascenso existen? Así hasta el infinito.

«Si tú antes de ir a un hotel de vacaciones miras lo que la gente que estuvo en él opina, cómo no vas a hacerlo con un trabajo, que es algo mucho más importante en tu vida», razonaba Sara Harmon en su ponencia.La mayoría de la audiencia, perpleja. De nuevo, choca la mentalidad. ¿No será el empleado el que tiene que cuidar su imagen para que la empresa lo contrate? Asegura que es lo que está ocurriendo en países como Australia, Bélgica, Canadá, Alemania, Francia, India, Irlanda, Holanda, Suiza, Estados Unidos o Reino Unido, en los que Glassdoor opera. La información la aportan de manera anónima los empleados de las empresas. Y corre como la pólvora. Antes no quedaba más remedio que descubrir todo ello con la experiencia propia o a través de contactos previos. Ahora, a golpe de clic, uno se puede asomar a los despachos de las compañías más importantes del mundo.

Son más de 340.000 empresas las que ya han sido sometidas a este escrutinio desde que arrancó la red en el año 2007. Cuenta en la actualidad con más de 30 millones de usuarios ávidos de acceder a todo este maremágnum de datos y opiniones. En las reseñas se pueden encontrar tres apartados. El primero es de tipo general. En él se ofrece una valoración global del puesto con pros y contras. Así se pueden encontrar comentarios de una multinacional textil como «pagan bien, hay buen ambiente de trabajo y la gente es agradable» con un signo positivo. Y a su lado, otro diciendo «no hay equilibrio entre el trabajo y calidad de vida, haces muchísimas horas y está todo muy mal gestionado». Otro caso, de una gran firma de informática de origen hindú, dice: «Es una empresa ambiciosa con alta integridad, con grupo muy unido y con la cultura innovadora por bandera». Pero, al tiempo, apostilla que hay «un entorno muy competitivo que dificulta crecer, un equipo de ventas muy débil y grandes carencias en algunos puestos directivos que necesitan otro tipo de gente que los lleve».

Además de ello, las reseñas incluyen un apartado específico para los salarios y otro para entrevistas de trabajo. Mucho ojo aquí. Cualquier pregunta fuera de tono hecha en estos procesos de selección puede salir del despacho y circular libremente por la Red. Con presunción de veracidad y arruinando la imagen de la firma. El nivel de concreción depende del empleado, pero se ha creado alrededor de Glassdoor una cierta conciencia solidaria entre los trabajadores.

Más allá de vendettas, lo que se respira es una transparencia muy útil en sociedades con alta rotación laboral y poco paro, en donde el trabajador puede manejar la situación. Se estima que solo un 15% de los comentarios pueden ser malintencionados. Y lo cierto es que sus usuarios lo toman con la misma veracidad que el mentado TripAdvisor. Ningún establecimiento hotelero se tapa los oídos a lo que allí se dice. Es más, muchos intervienen en las conversaciones para dar su punto de vista y mejorar su imagen. Pues lo mismo está ocurriendo con Glassdoor, cuya presión ya se siente en los departamentos de recursos humanos.

Versión española en breve

«Consiga empleo, ame su trabajo». Ese es el mensaje de la web española de Glassdoor. Advierten que no funcionan todavía en nuestro país, pero que esperan hacerlo en breve. También resumen su ideal: «Nuestra misión es ayudar a todo el mundo a encontrar el trabajo y la empresa ideales. Ofrecemos la oportunidad de echar un vistazo al interior de la empresa antes de tomar cualquier decisión profesional». De todos modos, con su buscador se pueden encontrar algunas empresas gallegas ofreciendo trabajo, con reseñas de empleados o exempleados a su lado.

Debido a la crisis económica el proyecto no se asentó en España. En un ciclo de destrucción masiva de empleo, recortes salariales y tapones para las generaciones jóvenes no se consideró el mejor momento para ello. Sin embargo, su filosofía entronca mucho con el momento actual. La ciudadanía ve información otrora inaccesible como un derecho. La tecnología se encuentra de su lado para posibilitarlo. Por ello, ya hay quien bautizó Glasdoor como el Wikileaks de los recursos humanos. Llega un momento en el que los secretos no se pueden controlar y hay que gestionarlos como mejor se pueda. La responsable de Linkdin para la Península lo dejaba claro en su exposición: es algo que va a llegar y las empresas harían bien en prevenirlo si no quieren que sus mejores empleados terminen en otras compañías y que los futuros trabajadores no las tengan en cuenta. ¿Dará la vuelta la tortilla?

la crisis ha impedido que se asentase en países como españa, pero lo hará

La web matriz se aloja en www.glassdoor.com, con su buscador de empresas en portada, aunque también existe una app para smartphones disponible

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