¿Son seguros los aditivos?

No hay E's buenos y malos. Todos los aditivos alimentarios son seguros e inocuos. Incluso algunos son de origen natural. Es el caso del ácido ascórbico o E-300. No solo no ha sido diseñado por el hombre, sino que está presente de forma natural en muchos alimentos. Es la codiciada y saludable vitamina C. Si lo tuyo es comer sano, deberías conocer este dato.

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Olvídate de pasar los alimentos por el escáner para examinar cuántos E’s llevan. «Su seguridad ya ha sido comprobada». Así reza la campaña de la Comisión Europea para informar a los consumidores de que la UE tiene leyes estrictas en materia de aditivos alimentarios. En el spot se ve como el cliente de un restaurante examina a conciencia un plato de albóndigas con puré ante la mirada atónita del camarero. Es un anuncio que conocen bien en el departamento de Química Analítica, Nutrición y Bromatología de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Santiago. Las profesoras Ana Rodríguez Bernaldo de Quirós y Raquel Sendón García se lo suelen poner a sus alumnos del Grado de Farmacia y del Máster de Innovación en Nutrición, Seguridad y Tecnología Alimentaria. Ellas dos son las encargadas de impartir las materias relacionadas con la seguridad química de los alimentos y las dos explican que todos los E’s son seguros e inocuos. «Están ahí para sernos útiles. Cuando están autorizados, no son peligrosos», afirma Rodríguez. Entonces, ¿por qué tienen tan mala fama? «Porque se dicen muchas tonterías sobre el tema», responden, casi al unísono, las dos expertas. Ni siquiera hay un tope de acumulación de E’s por producto. Lo que no está permitido es añadir aditivos con el fin de enmascarar el estado de un alimento. Eso sí es un engaño al consumidor, una práctica fraudulenta.

 Algunos son naturales

Siempre que hablamos de alimentos procesados, surge la duda sobre cuáles son las sustancias que se les añaden. ¿Qué son en realidad? ¿Son compuestos químicos? La respuesta está siempre en la etiqueta. Hay E’s naturales y E’s artificiales, pero todos son autorizados para unas condiciones y unas cantidades concretas.

Además, «dentro de los aditivos alimentarios, hay compuestos químicos que están presentes de forma natural en muchos alimentos -es decir, que no han sido diseñados por el hombre- y que tienen ciertas características que los hacen adecuados para ser usados como aditivo alimentario. El E-300 o ácido ascórbico, que en realidad es la vitamina C, está presente de forma natural en muchos alimentos (por ejemplo, las frutas) y es un compuesto con propiedades antioxidantes. Por este motivo, se puede utilizar como aditivo alimentario. Cuando se usa con este fin, es decir, que se añade intencionadamente en la elaboración de un alimento para prevenir su oxidación, se debe de incluir en la lista de ingredientes», explica la profesora Raquel Sendón.

En conclusión, no hay que demonizar a los aditivos alimentarios. No hay nada mejor que un producto fresco para mantener una dieta sana (los alimentos naturales sí que no llevan aditivos), pero sin los famosos E’s sería imposible que una galleta nos durase más de un mes en casa. La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria determina el nivel por debajo del cual la ingesta del aditivo se considera segura. Tampoco es bueno comer galletas procesadas en cantidades industriales todos los días, pero, desde luego, no solo por los aditivos.

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