Manual para emergencias veraniegas

¿Sabes qué HACER si te quedas atrapado en un fuego?... ¿Y si te bañas y te lleva la corriente? En verano nos pasamos el día al sol, en terrazas o en la playa, y estos momentos, aunque sean los más deseados del año, conllevan algún riesgo que es bueno prevenir. TEXTO: LAURA G. DEL VALLE

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El verano. La época favorita de buena parte de la población, en la que más gente se dedica a sus pequeños placeres y deja de lado la rutina de los duros meses anteriores. No obstante, el hecho de no pasar encerrados tantas horas en la oficina, sumado a que la climatología se vuelve extrema en ciertos momentos, puede fomentar que estos meses que deberían ser de relax se conviertan en un auténtico calvario. Para evitar que fenómenos naturales como las corrientes de resaca nos hagan correr un riesgo innecesario o el sofocante calor nos deje en la camilla del hospital, hay que seguir unas recomendaciones básicas. Y a disfrutar de las vacaciones.

 FUEGO

¿Hacia dónde voy?

El incendio que sacudió hace escasas semanas el interior de Portugal dejó en todos una imagen devastadora. Aunque esa fue una tragedia de dimensiones desproporcionadas, el verano es la época más propensa para que se produzcan pequeños incendios forestales para los que hay que estar prevenidos. Así, en el caso de que se atisbe fuego, los expertos recomiendan, lo primero, avisar a los bomberos. Desde este momento, por supuesto, hay que alejarse lo más rápido posible en busca de una zona segura, intentando encontrar la que tenga menos vegetación. Si nos encontramos con el fuego circulando por carretera, para evitar la ratonera que se generó en Pedrógão Grande, hay que cerrar las ventanillas, encender los faros e intentar dar media vuelta. Si uno se encuentra en una zona de montaña, se recomienda huir ladera abajo porque el fuego tiende a ascender.

EN EL MAR

En paralelo

Uno de los problemas que lleva arrastrando la comunidad gallega en los últimos años es la falta de socorristas en muchos de sus arenales. Así que, más que nunca, hay que estar prevenidos con el comportamiento que adoptamos en el agua. Los efectos de las corrientes de resaca son las causas más frecuentes de ahogamiento en las playas españolas. Para evitar que el mal se complique si nos vemos inmersos en una corriente de este tipo, -además de no perder la calma-, lo aconsejable es intentar salir nadando en paralelo a la orilla y, a continuación, volver a la playa de forma inclinada aprovechando el empuje de las olas.

 ACCIDENTE

Pide ayuda

La Dirección General de Tráfico lo deja claro. En caso de que el usuario de una vía se vea implicado o presencie un accidente de tráfico, está obligado a atender a las víctimas y a prestar su colaboración para minimizar posibles futuros daños. Eso sí, aunque la norma dicta que hay que detener el coche para auxiliar a los heridos, es importante dejar el vehículo en una zona donde no se incrementen los efectos del accidente. Otro punto fundamental es avisar al servicio de emergencias (112) si los afectados presentan heridas graves o solicitan que se llame a este servicio. La controversia se apodera de uno cuando se ve implicado en un siniestro y se le viene a la cabeza una escena de C.S.I en la que no alterar el estado en el que están las cosas es prioritario. La ley obliga al deber de socorro, y esa precaución puede pasarse por alto si la seguridad de una persona está en peligro.

GOLPE DE CALOR

Cómo reconocerlo

El verano pasado la comunidad vivió temperaturas de récord, y los gallegos no están especialmente acostumbrados a vivir en un asadero. Por eso es importante tener en cuenta recomendaciones tan obvias como sencillas, pero que en muchas ocasiones pasamos por alto -beber agua con frecuencia, comer ligero, evitar ejercicio físico prolongado...- y acabamos con un golpe de calor. Son muchos los que confunden los síntomas de una insolación porque los efectos que causa en el organismo son bastante comunes, pero hay que estar bien alerta.

Sed intensa y sequedad en la boca, temperatura corporal superior a 39 grados, sudoración excesiva, mareos o calambres pueden ser la peor de las señales. Es importante estar especialmente atentos con los grupos de riesgo, que son sobre todo los niños menores de un año (su cuerpo tiene menor capacidad para regular su temperatura) y los mayores, que suelen medicarse en exceso, y con el calor, genera un cóctel más que peligroso. Hidratarse es fundamental.

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