El dolor crónico ha sido «muy mal entendido por la propia medicina» y se topa muchas veces con médicos escépticos. Con las nuevas técnicas de imagen, por fin se puede ver
30 abr 2017 . Actualizado a las 04:00 h.El neurólogo Jordi Montero lo tiene muy claro, quienes padecen dolor crónico « tienen derecho a quejarse»”.
-Una de cada 5 personas tiene dolor crónico pero se sienten incomprendidas. ¿Qué falla?
-El dolor crónico está muy mal entendido por la medicina, aún muy cartesiana. Pero esto va a cambiar con la nueva neurociencia. Dolor, inflamación y depresión son nuestros tres sistemas básicos de defensa. El dolor avisa de un daño pero mientras el agudo implica lesión, el dolor crónico es un error en nuestras redes cerebrales y a veces dura años. Así pasa con la alergia, que presenta errores en los sistemas de inflamación y se inflaman cuando no toca.
-¿Por qué aún muchos doctores piensan que estos pacientes tienen problemas «de coco»?
-Los pacientes tienen derecho a quejarse porque padecen dolor de verdad y podemos verlo en imágenes a las que hemos llegado a través de la neurología, la neurobiología y las técnicas de diagnóstico funcional que muestran cómo funciona el cerebro. No es un dolor que proviene de un daño sino de una alteración en las redes cerebrales y que se ha grabado de forma inconsciente, a veces tras un dolor agudo que ocurrió, como una intervención quirúrgica, aunque algunos también están relacionados con impactos emocionales.
-¿Afectan las emociones en la grabación de este dolor crónico?
-Las emociones influyen mucho en la fijación del dolor porque nuestro cerebro y nosotros somos emociones. El cerebro racional es un servidor del cerebro intuitivo e irracional, y el dolor como mecanismo de defensa moviliza todas esas emociones. Hoy la neurociencia cognitiva ha entendido estos mecanismos y cada vez estamos más cerca de conocer el mecanismo íntimo para poderlo tratar. Pero hay que dejar de abordarlo con los medicamentos del dolor agudo que no van a ser efectivos y muchas veces son tóxicos.
-¿Se puede borrar el dolor crónico?
-Las memorias no se borran. En general, quienes sufren dolor crónico han ido acumulando todos los dolores que han tenido y cargan con ellos como una mochila porque de forma involuntaria su cerebro los graba. Ya están sensibilizados y por eso no se les pasa. Lo que sí hay son algunos ensayos e investigaciones que hablan de disminuir la excitabilidad de la red neuronal y por tanto de un síntoma. También todo lo que ayude a conocerte mejor y disminuir el miedo será muy útil: mindfulness, meditación, psicoanálisis, coaching o la hipnosis porque juega con aspectos cognitivos en el dolor.
-¿En qué parte se graba el dolor?
-En el tálamo, la ínsula… en las zonas límbicas y somatosensoriales. Pero el cerebro funciona por redes que están localizadas en diversos lugares y las grabaciones se producen donde ha trabajado. En un músico su memoria estará en sus áreas motoras porque sabe tocar un instrumento pero en nosotros estará en las áreas temporales, donde escuchamos la música. Hay memorias heredadas en la evolución como toser o chupar y otras copiadas desde los cuatro meses y medio través de las neuronas espejo, como la sonrisa de la madre. También influye la genética y la epigenética. Pero además hay una conexión entre conciencia, emociones y el intestino - nuestro cerebro antiguo- porque están unidos. Siempre hay un contenido afectivo en la memoria. Entonces un dolor crónico también se puede memorizar si ha sido lo suficientemente intenso y ha tenido contenido emocional.
-Por eso dice que a los pacientes hay que dejarles contar su historia
-Estamos tirando mucho dinero desarrollando técnicas que están bien pero lo importante es que el médico les escuche. No les vamos a curar pero si usamos métodos sofisticados con ellos, los vamos a empeorar y a lo mejor a esos pacientes hay que defenderlos de la propia medicina.