Colgado en el universo versátil

El TRX, el método de entrenamiento en suspensión ideado por los marines estadounidenses, se ha consolidado en los gimnasios por su capacidad de adaptarse a cualquier perfil y fortalecer todos los grupos musculares

Colgado en el universo versátil Dos simples cintas sujetas en una pared pueden dar mucho juego para guardar la línea. Les presentamos el TRX

Sostenían los clásicos que lo simple es bello. Y en apariencia, el TRX lo es. Dos cintas colgadas de una pared con una variedad de agarres que permiten trabajar casi todos los grupos musculares, ya sean del tren superior o del inferior. De hecho, este método de entrenamiento en suspensión ha penetrado en miles de hogares de todo el planeta precisamente por su facilidad de instalación y manejo, además de su asequible precio. Ocurre que las posibilidades de estas dos correas son tan grandes, tan versátiles, que es en las manos de profesionales donde revelan su potencial para fortalecer hasta los cuerpos más castigados.

 Acudimos una tarde de miércoles a Sens Bo, el coqueto centro de entrenamiento que José Manuel Luna y Alejandro Ramos dirigen en Santa Cristina, en Oleiros. Ambos son experimentados entrenadores personales y serán ellos quienes guíen al que suscribe en el transcurso de una sesión que irá cogiendo ritmo a medida que pasan los minutos.

En la primera parte, Luna toma el mando y, tras calentar en una elíptica, dispone varios ejercicios de pierna, bíceps, tríceps y espalda en los que alterna distintos agarres e incorpora otros elementos como un bosu para optimizar el entrenamiento. El TRX usa tu peso corporal, por lo que se desarrolla un trabajo de fuerza que se adapta a las capacidades de cada individuo. La técnica no es cuestión menor en este método: cómo agarrar, cómo poner los pies, los hombros, la espalda... Las instrucciones del preparador son, pues, claves para sacarle todo el provecho a la sesión, todo el jugo al fin y al cabo a este método de entrenamiento.

In crescendo

Las series que ordena Luna se completan con sudor, pero sin lágrimas. Y entra en escena Alejandro. Primero para diseñar otra gama de ejercicios distintos de los habilitados por su socio pero con la misma cadencia de trabajo, una rutina focalizada en mejorar la fuerza de los grupos musculares que ponemos en acción. Las series se realizan con cierta exigencia pero sin el corazón especialmente acelerado. Será en el último tramo de la sesión cuando empiece el baile.

El preparador propone al plumilla efectuar una rutina de Tabata usando el TRX como elemento principal. El Tabata es un método de entrenamiento que consiste en realizar ocho ejercicios en alta intensidad. Cada uno de ellos durará 20 segundos, con diez de descanso entre uno y otro. En total, apenas cuatro minutos de actividad que serán más extenuantes de lo que parecen si se toman en serio. Equipos como el FC Barcelona o el Real Madrid han incorporado este sistema a la preparación de sus jugadores, habida cuenta de sus cualidades para mejorar la resistencia aeróbica y anaeróbica de sus estrellas. Para los no profesionales, es ideal para quemar grasa, una de las obsesiones de nuestro tiempo.

La combinación que ha propuesto Alejandro sacude al que suscribe: hombros, pecho, espalda, piernas, bíceps... En esos 20 segundos, hay que exprimir el físico al máximo. El TRX, planteado en estos términos, puede mutar en oxímoron: un maravilloso potro de tortura. Su versatilidad, en manos de un experto, es sorprendente. Al finalizar las series, el corazón late a casi 170 pulsaciones. La prueba definitiva.

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