Bosman, con él empezó todo

Desafió a los poderosos del fútbol y propició que los jugadores de la Unión Europea pudiesen circular libremente por el viejo continente. Muchos compañeros se enriquecieron gracias a su valentía, mientras él soportó una caída brutal en la que convivió con la ruina, la depresión y el alcoholismo


El balompié no volvió a ser el mismo desde 1995. Hasta entonces, los equipos españoles, por ejemplo, tenían que cubrir sus plantillas con un número máximo de extranjeros. Pero el sistema saltó por los aires. Un futbolista de segunda fila llamado Jean Marc Bosman desafió a los poderosos y ganó. Con su osado paso adelante, hizo temblar los cimientos de un deporte en el que las economías fueron más tarde estiradas al máximo. Los equipos perdieron romanticismo y los poderosos se transformaron en trituradoras de fichajes. Mientras muchos de sus antiguos compañeros se enriquecieron gracias a la Ley Bosman, el mediapunta belga se perdió en el anonimato. En la actualidad, malvive en Lieja. La gloria se la quedaron los que vinieron detrás.  

El lío fue engendrado cuando Bosman, nacido en 1964 en Bélgica, deseó abandonar el RFC Lieja en 1990. Su contrato había expirado y quiso marcharse al Dunkerque. Sin embargo, el club de origen le pidió unas 500.000 libras esterlinas a los franceses por dejar libre al deportista. El cambio de aires fue abortado y se desató un caos morrocotudo. 

Metido en juicios y con clubes del viejo continente bramando ante los cambios que se avecinaban, uno de los daños colaterales de su intrépida iniciativa lo recibió el propio Bosman.  El jugador vio truncadas sus modestas aspiraciones deportivas mientras paseaba acompañado de sus abogados. 

Tras una batalla legal que se prolongó durante un lustro, finalmente salió a la luz la Ley Bosman. Esta permite la libre circulación de jugadores en la Unión Europea. Un panorama que, pasadas dos décadas, ha beneficiado a los poderosos y ha enriquecido a muchos futbolistas. Además, ha ensanchado las grietas entre los equipos pudientes y los más modestos. Ahora resulta impensable que un conjunto de la categoría que poseía, por ejemplo, el Nottingham Forest a finales de los setenta, sea capaz de ganar dos copas de Europa de manera consecutiva.

Inicios prometedores

Bosman destacó en categorías de base, en las que llegó a ser internacional. Pero, una vez alcanzada la edad sénior, su carrera no explotó. Tras cinco campañas en el Standard de Lieja, cambió de aires a otro equipo de la misma ciudad. Más tarde, cuando quiso escaparse a Francia, generó una tormenta que cambió el panorama del fútbol.

El 15 de diciembre de 1995, los tribunales le dieron la razón a Bosman. Así, se acotó el poder de los clubes. En Inglaterra, por ejemplo, los jugadores debían solicitar por escrito el permiso para marcharse incluso después de que su contrato hubiese concluido. Este sistema impedía que los grandes aglutinasen a las estrellas y, además, permitía mantener un control sobre los sueldos.

Sin embargo, a Bosman, ganador de un culebrón que cambió el mundo del balompié, las cosas no le salieron como imaginaba. Colgó las botas en 1996. Intentó poner en marcha una iniciativa con la venta de unas camisetas que lucían el lema «Who?s the boz» (quién es el jefe). Solo vendió una y el comprador fue el hijo de su abogado. 

Posteriormente, llegó la bancarrota, el alcoholismo y el olvido por parte de muchos futbolistas que se enriquecieron merced a la ley que impulsó Bosman. En 2011, fue condenado por agredir a su novia e incluso fue sentenciado a un año de cárcel en 2013. Un sindicato de jugadores ha acudido a su rescate, pero el hombre que cambió el fútbol guarda cicatrices que jamás se borrarán.

El mapa español

Los jugadores de la Unión Europea pudieron desplazarse libremente desde la campaña 1996-1997. En España, el Real Madrid de Fabio Capello se hizo con el título con una plantilla muy renovada. Un año antes, los cuatro extranjeros de los merengues eran Freddy Rincón, Zamorano, Laudrup y Petkovic ?con Redondo y Juan Eduardo Esnáider con pasaporte español pese a haber nacido en Argentina?. El siguiente curso, la nómina se amplió ostensiblemente: Illgner, Panucci, Secretario, Roberto Carlos, Zé Roberto, Seedorf, Mijatovic, Suker...

El Deportivo de Lendoiro también quiso sacar provecho de la Ley Bosman. En la temporada 1998-1999, hasta diecinueve extranjeros formaron parte del plantel blanquiazul: Songo?o, Rufai, Nuno, Kouba, Naybet, Schurrer, Helder, Bonnisel, Mauro Silva, Flavio Conceiçao, Scaloni, Ziani, Hadji, Bassir, Manteca Martínez, Djalminha, Pauleta, Turu Flores y Radchenko. Fueron sextos.

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