¿Por qué manda tanto Pablo Iglesias?

Los expertos consideran que Sánchez le deja hacer porque le interesa para mantenerse en el poder, pero es el presidente quien tiene la última palabra


El papel destacado de Pablo Iglesias en la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado vuelve a poner sobre la mesa una cuestión: ¿quién manda en el Gobierno? El líder de Unidas Podemos ha conseguido que las cuentas públicas salgan adelante con el respaldo de ERC y Bildu, descartando a Ciudadanos, tal como quería desde el principio.

Se ha convertido en el muñidor de los pactos con los independentistas y se apunta los tantos del Gobierno en materia social, el último la prohibición de los desahucios. Además, va por libre en política exterior, forjando alianzas con la izquierda latinoamericana o denunciando a Marruecos por el contencioso del Sáhara. Para Pablo Casado, es Iglesias quien manda y se está comiendo al PSOE. Los expertos consultados por La Voz aseguran que es una relación de conveniencia. 

¿QUIÉN MANDA AQUÍ?

Sánchez, pero da hilo a Iglesias. «Es Sánchez quien manda en el Gobierno, pero le da hilo a Iglesias para que se sienta útil e influyente aunque le produzca algunos quebraderos de cabeza... o noches de insomnio», asegura Carlos Barrera, analista y profesor de la Universidad de Navarra. «Es el precio a pagar por mantener la estabilidad del Gobierno de coalición, y ambos lo saben», añade.

«Obviamente, por mera cuestión de competencia ejecutiva, es Sánchez; otra cuestión es la presión constante que Iglesias y los suyos realizan para no quedar fagocitados por la acción política del PSOE en el Gobierno, puesto que saben que, al final de un gobierno de coalición, el partido minoritario suele sufrir una pérdida de votos que suelen acabar en el mayoritario», estima el consultor político Santiago Martínez. «Se trata por tanto de marcar una agenda paralela que presione al PSOE para no acabar como IU cada vez que se aliaba con el PSOE», concluye. 

La politóloga Verónica Fumanal considera que «las prebendas del presidente del Gobierno no tienen parangón; es él quien puede poner fin a una legislatura, es el máximo poder que se puede tener en una democracia». Para la también politóloga y periodista Magda Gregori, «Sánchez pilota el Ejecutivo, pero es cierto que hace determinados equilibrios y que intenta que las batallas internas no trascienden cada día a la opinión pública; y esto es imprescindible para proyectar una imagen de Gobierno estable y con recorrido». 

EL PESO EN EL GOBIERNO

El líder de UP busca protagonismo. ¿Tiene más peso Iglesias en el Gobierno del que le correspondería? Martínez explica que «el peso lo decide la competencia y la cancha de juego que dentro de una coalición se permitan, pero es lógico pensar que un vicepresidente en un Gobierno de coalición tenga más peso que en uno monocolor, es algo habitual en otras latitudes y debemos acostumbrarnos a ello dada la nueva realidad política existente en España desde hace una década». Pero «otra cosa es que la figura de Iglesias sea por sí sola un agujero negro que pretende absorberlo todo y acapare constantemente expectación». 

«Al no tener apenas competencias específicas en su vicepresidencia, dispone de más tiempo para medrar y enredar», asevera Barrera. «Yo no diría que tiene más peso pero sí que es el que hace más ruido, le conviene hacerse notar y marcar algunas distancias pensando en su electorado», señala. Y concluye que «la última palabra, en todo caso, la tiene Sánchez como presidente».

«Iglesias tiene mucho protagonismo porque es una persona muy polémica, que no rehúye ningún debate, y que incluso le gusta provocarlos, así consigue repercusión mediática, pero no quiere decir que eso se traslade en poder real en el Gobierno», argumenta Fumanal. En su opinión, «Sánchez e Iglesias han llegado a un punto de entendimiento basado en la necesidad mutua, un equilibrio que a veces balancea para un lado u otro, en función del interés específico de cada socio». Gregori responde con contundencia: «No, es un Gobierno de coalición, deben repartirse el protagonismo, sino difícilmente se podrían mantener los niveles mínimos de unidad y consenso».

EQULIBRIOS DE PODER

Cuestión de estrategia política. ¿Por qué se pliega el presidente del Gobierno a las exigencias de su vicepresidente? «Porque si no se hacen estos equilibrios, el Gobierno no se sostiene, y realmente a nosotros puede sorprendernos porque no somos un Estado acostumbrado a gobiernos de coalición, a diferencia de otros europeos», afirma Gregori. «Es más una cuestión de estrategia política para tener contento al socio de Gobierno, que necesita ciertas concesiones para sentirse cómodo», señala Barrera. «Hay que analizarlo en clave de Gobierno que quiere agotar o alargar hasta lo máximo posible la legislatura; así se entienden también las concesiones hacia el resto de apoyos de la llamada ‘mayoría de investidura'», explica. 

«Pienso que esa pregunta corresponde a una estrategia exitosa de Iglesias a la hora de vender sus éxitos, sin embargo, no considero que sean tantos los asuntos en que eso sucede»», opina Fumanal. «Los Presupuestos son básicamente socialistas, no incluyen las demandas más polémicas de Unidas Podemos; sin embargo, el PSOE no se esfuerza en visibilizar que le gana batallas a Unidas Podemos, supongo que para no poner en peligro la coalición», añade. «Ahora mismo Sánchez necesita aprobar los Presupuestos y dar imagen de unidad, así como también de la relación más directa e influencia que Podemos tiene con partidos minoritarios para la aprobación definitiva de las cuentas públicas, y así evitar sorpresas el 29 de diciembre que podrían pasarle factura», sostiene Santiago Martínez.

Las relaciones podrían cambiar tras la aprobación de los Presupuestos 

¿Cambiarán las relaciones en el Gobierno de coalición una vez que se aprueben definitivamente los Presupuestos Generales del Estado? «Hay quienes piensan que Pablo Iglesias tendrá menos bazas para negociar cuando se aprueben los Presupuestos, pero hay demasiados frentes abiertos, aparte de ese, como para que se tranquilice y desacelere», afirma Barrera. «No va con su estilo y con su credo el no aparecer en los medios y desmarcarse; la legislatura seguirá bastante animada con sus propuestas, exigencias e incluso salidas de tono; si no, no sería él», añade.

«Pero puede que llegue un momento, avanzada la legislatura, en el que al PSOE le interese también marcar distancias, en clave de Estado, para recuperar electores desencantados con su radicalización; Sánchez, e Iván Redondo, decidirán cuándo», matiza el profesor de la Universidad de Navarra. 

Pérdida de coherencia

«Es muy probable, al fin y al cabo Podemos realiza exigencias lo mismo que otros partidos, pero son más acuciantes para no perder coherencia y expectativas con su base de votantes, una parte de la cual ve ahora mismo cómo la llegada al poder no se corresponde exactamente con las expectativas creadas», asegura Martínez. «Esa pérdida de coherencia es la mayor debilidad que tiene, y es probable que ahora, salvados los Presupuestos, Sánchez pueda jugar con ella, incluso potenciando más la figura de Yolanda Díaz frente a Iglesias y así estimular una división interna en sus socios de gobierno», concluye. «Estamos en tiempos de política coyuntural, líquida que diría Bauman, hacer pronósticos es un ejercicio de alto riesgo y volatilidad, lo que hoy puede ser una certeza, mañana puede cambiar», opina Fumanal. «No creo que cambien, pero sí que le garantiza estabilidad y largo recorrido», asegura Gregori.

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