Esquerra y Cs, a punto de llegar a las manos en el Parlamento catalán

La Cámara avala la desobediencia institucional y reclama la expulsión de la Guardia Civil de Cataluña


Barcelona / Colpisa

La Cámara catalana regresó ayer a septiembre del 2017. Un déjà vu que provocó que dos diputados, Ernest Maragall, de Esquerra, y Carlos Carrizosa, de Ciudadanos, estuvieran a punto de llegar a las manos. La tensión, que se elevó a crispación y casi a enfrentamiento físico, vino motivada por la decisión del juez de la Audiencia Nacional de enviar a prisión a los siete miembros de los CDR detenidos acusados de delitos de terrorismo.

La jornada ya se presentaba intensa, pero acabó de explotar en medio de las votaciones de las conclusiones del debate de política general. En ese momento, se conoció que el juez había decretado prisión incondicional. La CUP intentó suspender la votación en apoyo a los arrestados, que calificó de «presos políticos».

El presidente del Parlament, Roger Torrent, aclaró a los ‘cuperos’ que la votación no podía suspenderse y los anticapitalistas decidieron abandonar el pleno. Quedaba poco para que finalizaran las votaciones. A su término, las bancadas del Gobierno catalán, de JxCat y ERC se levantaron al grito de «libertad, libertad».

El portavoz de Ciudadanos, Carlos Carrizosa, pidió la palabra, para mostrar su «pena» y «vergüenza» porque desde el independentismo se estuviera «jaleando a presuntos terroristas». «Me siento amenazado por todos los que amparan el terrorismo», dijo Carrizosa, quien fue expulsado por Torrent. Cuando bajaba las escaleras, se le acercó Ernest Maragall, con quien tuvo un duro enfrentamiento, cara a cara, y ambos apuntándose con el dedo índice.

El independentismo recrudeció con su pulso al Estado. Tres días después de que agentes de la Guardia Civil detuvieran a nueve activistas de los CDR acusados de preparar atentados con explosivos, el Parlamento autonómico, con los votos de JxCat, ERC y la CUP y la abstención de los comunes, aprobó una resolución que pide la «retirada» de ese cuerpo de seguridad del territorio catalán.

Un viejo sueño del nacionalismo catalán, que se ha escenificado estos últimos días en las manifestaciones que se han celebrado en diversas poblaciones catalanas para protestar contra las detenciones y en las que se han escuchado gritos como «pim pam, pum, que no quede ni uno». 

Advertencia del TSJC a Torra

Quim Torra, está cada vez más cerca de sumar una segunda imputación por desobediencia. El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) rechazó ayer el recurso presentado por la defensa del dirigente nacionalista contra la decisión del alto tribunal que le ordenaba retirar la pancarta a favor de los presos, con el lazo amarillo, que cuelga de la fachada del Palau de la Generalitat. El plazo expiraba el miércoles a media tarde y Torra trató de ganar tiempo presentando un recurso que ahora ha sido rechazado.

Puigdemont negocia con el sector más nacionalista de la CUP para el 10N

JxCat y Front Republicà, la coalición que encabeza Albano Dante Fachín junto a Poble Lliure, el sector más nacionalista de la CUP, negocian una alianza electoral para los comicios del próximo 10 de noviembre. Un «frente unitario», según ha defendido Fachín (exlíder de Podemos en Cataluña). Pero que en realidad sería un pacto contra natura entre el centro derecha independentista y la extrema izquierda secesionista.

Hasta la fecha, solo Fachín había defendido esta alianza, pero ayer JxCat se dejó querer. El acuerdo contó con el aval de Laura Borràs, actual portavoz de JxCat en el Congreso, y también de La Crida, el partido creado por Carles Puigdemont que preside Jordi Sànchez. Albert Batet, jefe de filas de los postconvergentes, admitió los contactos.

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