Se nos rompió el amor de tanto usarlo


Nada descifra mejor la complejidad de la política contemporánea que la cultura popular. Tal vez por eso, al acabar de rumiar la entrevista de Pedro Sánchez, en la que el líder socialista se encargó de rasgar ante los ojos arrebolados de Ferreras las cartas plagadas de arrumacos y reproches que había intercambiado durante meses con Pablo Iglesias, lo primero que me vino a la cabeza fue una canción de Rocío Jurado: «Al abrazarnos / sentimos un crujido / frío y seco / cerramos nuestros ojos y pensamos / se nos rompió el amor / de tanto usarlo».

Porque cuando el presidente del Gobierno en funciones explicó que si hubiese dejado las pensiones en manos de Podemos no dormiría tranquilo por las noches, todos comprendimos que, cuando dos amantes airean en público sus sábanas, el amor ha entrado en bancarrota. No supimos en ese instante si lo suyo era un imposible o si todavía podían arreglarlo con una terapia intensiva de pareja. Para aclararlo, apareció Iglesias a la mañana siguiente en los platós, que es donde se ventilan estos asuntos trascendentales en España. Pablo Manuel, con la voz entrecortada, parecía uno de esos novios despechados que llaman en directo al teléfono de aludidos de los programas de famosillos mononeuronales. «Puede cambiar el colchón de la Moncloa todas las veces que quiera», replicó sobre el insomnio presidencial antes de sollozar: «Pedro me mintió»

Algunos acusarán de frívolos a los dos líderes de las izquierdas hispanas por dejarnos sin Gobierno y tirarse a la cabeza las llaves de la moto y el rosario materno como si fuesen personajes de Telecinco. Pero ¿hay algo más español que romper en directo por la tele? Y aún hay quien los tilda de anticonstitucionalistas.

Al menos, como reiteró el líder socialista, volveremos más informados a las urnas. Ahora ya sabemos que la campaña del 10N empezó la misma noche del 28 de abril en Ferraz. Entonces el PSOE decidió que la mejor estrategia era recurrir a otra costumbre profundamente española: marear la perdiz y dejar que Podemos se cocinase -como la lamprea del Ulla- en su propia sangre.

Así que no tenemos Gobierno y el amor yace hecho trizas sobre las alfombras de la Moncloa, pero nos queda el consuelo de oír a Sánchez susurrándole a Iglesias los versos de Rocío Jurado: «Jamas duró una flor / dos primaveras / me alimenté de ti / por mucho tiempo / nos devoramos vivos / como fieras».

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
18 votos
Comentarios

Se nos rompió el amor de tanto usarlo