Bronca en la segunda y última sesión de control al Gobierno

Calvo le recordó a Álvarez de Toledo que el PP puede quedarse sin escaños en Cataluña

La portavoz del PP, Cayetana Álvarez de Toledo, se empleó a fondo contra el PSOE
La portavoz del PP, Cayetana Álvarez de Toledo, se empleó a fondo contra el PSOE

Madrid / La Voz

Se preveía bronca y cumplió de sobra con las expectativas. La segunda, y a su vez la última, sesión de control al Gobierno de la legislatura que está a punto de morir volvió a convertir el hemiciclo en un barrizal. La confirmación de que España se verá abocada a unas nuevas elecciones el próximo 10 de noviembre motivó que todas las formaciones se esforzasen en intentar dejar bien claro que dicha repetición electoral no iba con ellos, señalando a su rivales, e incluso a sus potenciales aliados, como los grandes responsables.

La sesión de control también sirvió para constatar hacia dónde irán los tiros de cada partido a la hora de fijar las estrategias para el primer tramo de la campaña. Pedro Sánchez se lanza de cabeza a por el centro del tablero político. El presidente del Gobierno en funciones no aflojará su asfixia a Podemos, pero sobre todo intentará aprovechar el escaparate presidencial desde el que afrontará los comicios para fortalecer su imagen como hombre de Estado. Y ahí cuenta con una gran oportunidad para abarcar buena parte del espacio vacío del tablero que existe a su derecha recientemente abandonado por Albert Rivera. El diputado de ERC Gabriel Rufián cuestionó al jefe del Ejecutivo por su proyecto para Cataluña. «El mismo que tengo para Extremadura», respondió Sánchez, que volvió a repetir que está abierto al diálogo, pero siempre que se produzca dentro del marco constitucional.

Al igual que hizo en su comparecencia del martes en la Moncloa, el jefe del Ejecutivo no desaprovechó este miércoles la oportunidad para seguir pidiendo el voto para su partido: «El 10 de noviembre espero que los españoles den una mayoría más rotunda si cabe al PSOE para que ustedes [PP], Rivera e Iglesias no tengan la capacidad de bloquear un Gobierno que es el que necesita España», dijo, eludiendo cualquier tipo de responsabilidad por el fracaso de las negociaciones y la consecuente repetición electoral. 

Un «juego» con los españoles

Para el presidente del PP, Pablo Casado, estas negociaciones solo fueron un paripé: «Quería elecciones desde el principio, pero lleva jugando con los españoles cinco meses», denunció, advirtiéndole que «las elecciones las carga el diablo». En el control de este miércoles, Sánchez solo tuvo que afrontar las cuestiones del jefe de la oposición y del portavoz de Esquerra. La tercera pregunta le correspondía a Vox, pero no la registró.

El Congreso se quedó sin el cara a cara más esperado, ya que Unidas Podemos no dispuso de turno para cuestionar al líder del Ejecutivo. Al duelo que sí asistió la Cámara Baja por primera ocasión fue el protagonizado por la portavoz parlamentaria del Grupo Popular, Cayetana Álvarez de Toledo, y la vicepresidenta del Gobierno en funciones, Carmen Calvo.

La diputada conservadora se atrevió a vaticinar unos resultados para los socialistas peores de los que auguran sus asesores de cabecera. «Les va a ir muchísimo peor de lo que sus Redondos les susurran», dijo, en referencia a Iván Redondo, jefe de gabinete del presidente y su gran estratega. La número dos del Ejecutivo le respondió que se guardase, ya que ocupa el único escaño logrado por el PP en toda Cataluña, no vaya a ser que en noviembre se quede sin representación, tal y como le sucedió en el País Vasco en abril, cuando quedó fuera del Congreso hasta el jefe de campaña, Javier Maroto, que lideraba la lista por Álava.

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