El Gobierno ya prepara el adelanto electoral

El Ejecutivo da por perdidos los Presupuestos y dedica el debate a alejarse del secesionismo en busca de una posición central; la fecha del 28 de abril gana fuerza para la llamada a urnas

La ministra Montero recibe los aplausos de la bancada socialista tras su intervención.
La ministra Montero recibe los aplausos de la bancada socialista tras su intervención.

Madrid / la voz

La última carta de Pedro Sánchez para intentar salvar sus Presupuestos tampoco ha funcionado y todo parece indicar que la legislatura tiene los días contados. Su intento a la desesperada tratando de intimidar a los independentistas con la filtración del anuncio de un adelanto electoral para el próximo 14 de abril que pueda dar las llaves de la Moncloa a la derecha ha caído en saco roto. Ni ERC ni el PDECat tienen pensado moverse de su exigencia de un referendo de autodeterminación, tal y como evidenciaron durante el debate presupuestario. Especialmente cuando la crucial votación de este miércoles coincide con el inicio del juicio en el Supremo a los dirigentes secesionistas. «Empieza la campaña», advirtió el portavoz de Esquerra, Joan Tardá.

Las posturas están tan alejadas que hasta el propio Ejecutivo ya da por descontado su fracaso. «Todo indica que el independentismo votará en contra de unos Presupuestos sociales buenos para Cataluña, y la derecha votará en contra de unos Presupuestos sociales buenos para España», reconoció este martes la ministra de Hacienda, María Jesús Montero. El discurso con el que abrió el debate dejó muy claro que ya han tirado la toalla, y lejos de intentar construir un último puente que permita salvar las cuentas sobre la bocina, concentró todos sus esfuerzos en atacar a los secesionistas y a las fuerzas de la oposición, en una reivindicación de la casilla central del tablero político que sonó a elecciones generales. «Van a rechazar la recuperación de derechos que pide la ciudadanía. ¿No será que viven mejor en la confrontación?», les acusó Montero en una intervención plagada de mensajes electoralistas. 

Sánchez ya prepara el terreno

Sánchez también dejó ayer una buena pista de que ya prepara el terreno para la carrera electoral: «Las derechas y el independentismo votarán en contra de unos Presupuestos sociales. Ambos quieren lo mismo: una Cataluña enfrentada a sí misma y una España enfrentada a sí misma», publicó a primera hora en su cuenta de Twitter en una batería de mensajes en los que solicitó «un paso adelante» de esa «España cabal, moderada y progresista».

El olor a un anticipo electoral que se ha instalado en los últimos días es tan intenso que ya nadie duda de que la legislatura tiene los días contados. La gran pregunta es hasta cuándo. Fuentes cercanas a la presidencia indican que este miércoles, una vez que se confirme el no, Sánchez se centrará de lleno «en reflexionar» sobre este asunto, y no descartan un anuncio incluso para esta misma tarde.

A la fecha del 14 de abril filtrada desde su gabinete se ha incorporado con fuerza el domingo de dos semanas más tarde, el día 28, difundida ayer por varios de los colaboradores de su gabinete. La otra opción que nunca ha dejado sonar pese al rechazo de los barones socialistas es la del 26 de mayo, un superdomingo en la que coincidirían generales, municipales, autonómicas y europeas. Lo que parece cada días más complejo es que Pedro Sánchez se muestre dispuesto a seguir en La Moncloa hasta más allá del verano, y la posibilidad de unas elecciones para otoño del 2019 se desvanece con el paso de las horas, especialmente una vez que ayer saltó por los aires el bloque que lo aupó a la presidencia durante la moción de censura con la que logró destronar a Rajoy. 

Fin de la mayoría de la moción

Las fuerzas independentistas se desmarcaron este martes en sus intervenciones durante el pleno, una posición de ruptura que, salvo sorpresa, refrendarán este miércoles durante la votación. Pero el principal socio del Gobierno dentro del hemiciclo, Podemos, también advierte a Sánchez que sin Presupuestos no le quedará «otro remedio» que llamar a urnas, tal y como admitió la portavoz del grupo, Irene Montero. A esta extremada debilidad parlamentaria hay que añadir la feroz oposición que ejercen el PP y Ciudadanos en las instituciones, un acoso y derribo que en los últimos días han trasladado también a las calles. Por último, tampoco conviene perder de vista que Sánchez está sometido a importantes presiones dentro de su propio partido por parte de barones territoriales que transmiten que su empecinamiento en seguir gobernado en estas condiciones perjudica a la marca PSOE

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