barcelona / colpisa

El independentismo dio ayer casi por hecho que no retirará las enmiendas a la totalidad presentadas el martes por Esquerra y que el PDECat también piensa registrar. Los secesionistas rechazaron de plano la última oferta realizada por el Gobierno central para lograr el apoyo secesionista a las cuentas del Estado.

Tras conocer la oferta del Gobierno central, que acepta que un «relator» pueda dar fe de las conversaciones entre los partidos catalanes en una mesa de diálogo, el Ejecutivo catalán fijó sus líneas rojas muy alejadas de las propuestas del Ejecutivo. De entrada, discrepan en la figura del relator. Hablan de un «mediador», casi como los que intervienen en los procesos de paz. La consejera de la Presidencia, Elsa Artadi, señaló que priorizan un perfil internacional y que ya ha enviado una lista de nombres a la Moncloa. Calvo y Artadi hablaron ayer por videoconferencia. La parte catalana reconoce que lo de menos es el nombre, sea mediador o relator. Lo importante, a su juicio, es la función que ejerza, y que pasaría por ser testigo, dar fe y explicar los acuerdos de las reuniones. En el fondo, subyace el propósito de situar a una figura que dé categoría de conflicto a las conversaciones. Primero Puigdemont y ahora Torra suelen referirse a un mediador internacional que ayude a buscar soluciones al pleito catalán.

Discrepan también en el foro donde debe actuar esa persona neutral, que la Generalitat descartó que pudiera ser el lendakari Urkullu, quien ya medió en los días previos al 27-O. El Gobierno central cree que su ámbito de actuación debe ser una mesa de partidos catalanes distinta a la impulsada por Quim Torra a instancias del PSC y que ya ha celebrado dos reuniones. «Está fuera de lugar el mediador en una mesa que ya existe», desdeñó Artadi. El Gobierno no debe opinar sobre este espacio, añadió.

La propuesta del Gobierno catalán es crear un tercer ámbito de diálogo. Además de la comisión bilateral Estado-Generalitat, y la mesa de partidos catalanes, el independentismo quiere formalizar una mesa entre partidos estatales (Podemos y PSOE) y los secesionistas (ERC y PDECat). Y además, la Generalitat exige que se pueda debatir el «fin de la represión» y el «derecho de autodeterminación», lo que chocaría con la posición de los socialistas que fijan el límite en el Estatuto y la Constitución. Solo así, podría cambiar la decisión sobre los Presupuestos de los secesionistas. Artadi admitió que están «lejos» del acuerdo con el Gobierno para establecer un diálogo efectivo y pidió altura de miras al presidente Sánchez y que actúe como un hombre de Estado. «Entendemos que todo el mundo tiene presiones cuando se trata de dialogar», admitió Artadi.

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La Generalitat también rechaza el relator de Sánchez