Moreno, tras ser elegido presidente de Andalucía: «La suerte me ha sonreído»

El primer presidente no socialista de la comunidad reconoce el sorprendente proceso que le ha llevado a ser investido gracias a los pactos de su partido, el PP, con Ciudadanos y con Vox

Moreno recibe el saludo de Susana Díaz y el aplauso de los diputados del PP tras ser investido.
Moreno recibe el saludo de Susana Díaz y el aplauso de los diputados del PP tras ser investido.

sevilla / colpisa

«Siempre creí en mí porque para cambiar las cosas hay que creer en uno mismo, he trabajado, vine con la vocación de cambiar Andalucía y la suerte me ha sonreído». Así se ha pronunciado el líder de los populares andaluces tras salir del salón de plenos de la Cámara andaluza, tras ser elegido como jefe del Ejecutivo andaluz de la XI Legislatura.

El popular Juan Manuel Moreno Bonilla se convirtió este miércoles en el primer presidente de la Junta de Andalucía en casi 37 años que no procede del PSOE, gracias al apoyo de los 59 diputados que suman su propia formación, Ciudadanos y Vox, la otra gran novedad de la legislatura. El debate de investidura que ha dejado ver, por un lado, que el nuevo jefe del Ejecutivo tendrá enfrente a una dura oposición que no piensa dejarle ni cien días de cortesía, y que ayer mismo ya le atacó por formar un gobierno con «los herederos del franquismo». Y por otro, que sus socios de gobierno tampoco le darán tregua, porque, como dijo el portavoz de la ultraderecha, Francisco Serrano, no piensan renunciar a sus planteamientos para derogar leyes ideológicas como la de memoria histórica o contra la violencia de género.

Cerca de las seis de la tarde, y tras ser elegido en primera votación con 59 votos a favor y 50 en contra, Moreno Bonilla abandonó el hemiciclo del Parlamento regional entre gritos de «presidente, presidente» y «Juanma, guapo», lágrimas de algunos militantes y palmas de otros, y un enjambre de cámaras al que deberá empezar a acostumbrarse. A trompicones, quiso tender la mano a la presidenta saliente, la socialista Susana Díaz, para iniciar una legislatura de «diálogo de verdad», asegurando que «será receptivo a cualquier propuesta que sea buena para Andalucía». Una vez su elección sea publicada en el Boletín Oficial y comunicada al jefe del Estado, tomará posesión este viernes como nuevo presidente autonómico en una ceremonia que se prevé multitudinaria y a la que asistirán la nueva y la antigua cúpula del PP: Pablo Casado, Mariano Rajoy y Soraya Sáenz de Santamaría.

Según adelantó, no será hasta el próximo lunes, cuando regrese de la convención nacional del PP que se celebra este fin de semana en Madrid, cuando dé a conocer la composición de su Ejecutivo, que como primeras medidas aprobará la realización de una auditoría integral de la Junta y la bonificación del impuesto de sucesiones hasta su práctica desaparición. Ambas medidas están recogidas en su programa electoral y pactadas con sus dos socios, Ciudadanos y Vox. 

«Herramienta democrática»

Otro foco del día era Vox. Había expectación máxima ante la primera intervención de un candidato de la forración ultra en una tribuna parlamentaria. Consciente de ser la «herramienta» que «ha propiciado» el cambio político y la alternancia política en Andalucía, el portavoz de la formación de ultraderecha, Francisco Serrano, aseguró que llegan al Parlamento andaluz para hacer efectivas las propuestas que demandaban miles de andaluces que hasta su llegada se habían quedado en casa los días de elecciones. Y lanzó toda una declaración de intenciones: no darán un cheque en blanco al PP tras el acuerdo para apoyar la investidura de Juan Manuel Moreno como tampoco renunciarán a su propuesta para derogar las leyes de ideología de género.

La intervención de Serrano estuvo plagada de interrupciones por parte de la presidenta de la Cámara, que no paró de llamar al orden a sus señorías por los comentarios y respuestas que procedían de la bancada socialista, o el fuego cruzado de reproches que se produjo entre esta y la bancada popular. Hasta hubo alusiones personales a la inhabilitación del candidato de Vox en la época que ejerció de juez.

El portavoz de Vox se vanaglorió al comienzo de su intervención de ser la «herramienta democrática» que ha puesto fin al «régimen socialista» después de 36 años de gobiernos ininterrumpidos. Son sus «12 diputados bisoños» de un partido nuevo que representa el «extremo sentido común», aseguró, quienes han hecho posible la alternativa democrática. «No hay democracia allí donde no hay alternancia en el gobierno», dijo, repitiendo la tesis planteada el día anterior por Moreno.

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