El Gobierno catalán se rompe en la Cámara

El independentismo pierde la mayoría parlamentaria al abandonar ERC a JxCat y votar con el PSC para tumbar en la Mesa los votos delegados de Puigdemont y tres diputados presos


barcelona / colpisa

El independentismo continúa en caída libre. El empecinamiento de Carles Puigdemont en no aceptar su suspensión como diputado (decretada por el juez Llarena) provocó este martes una crisis sin precedentes en el secesionismo, que perdió la mayoría absoluta en el Parlamento de Cataluña que ha disfrutado en las cuatro últimas legislaturas. La negativa del expresidente a permitir una cierta normalización en la política catalana, un año después de que optara por la vía unilateral y decidiera fugarse después de declarar la independencia, obliga al Ejecutivo de Quim Torra a gobernar con el apoyo de 61 diputados de los 135 que tiene la Cámara catalana. Un escenario que le condena a hacer encaje de bolillos y a perder votaciones en el Parlamento autonómico. Es lo que le ocurrió este martes con muchas de las propuestas de resolución del debate de política general celebrado después de que tuviera que ser aplazado el jueves pasado por las diferencias entre JxCat y ERC.

Desde que se inició el proceso soberanistas en el 2012 no había perdido ninguna votación en la Cámara. El independentismo abandonó su posición de privilegio porque así lo decidió la Mesa con los votos de Esquerra y el PSC, detalle este último que encendió aún más los ánimos en los sectores próximos al expresidente de la Generalitat, ahora huido en Waterloo. Esquerra había traicionado a «los presos y exiliados», era el sentir general entre la tropa puigdemontista, que cree que es mejor perder votaciones que obedecer al juez Llarena. Después de días de tira y afloja, la Mesa no aceptó el voto delegado de los cuatro diputados de JxCat (Puigdemont, Sànchez, Rull y Turull) procesados que fueron suspendidos por el magistrado.

Roger Torrent tomó la decisión tras atender la opinión de los letrados de la Cámara, que concluyeron que la delegación de voto de los cuatro neoconvergentes no era posible porque no se adecuaba al contenido de la resolución aprobada en el pleno del 2 de octubre, podía invalidar las votaciones y dejaba a los miembros de la Mesa al borde de la querella criminal. La delegación de voto era la fórmula con la que JxCat trató de burlar el auto de Llarena, pero los letrados de la Cámara la desaconsejaron. Esquerra, que en un principio había asumido el desafío de sus socios, se desmarcó e instó a los cuatro diputados de JxCat a adoptar la fórmula de Oriol Junqueras y Raül Romeva para asumir el auto de Llarena con la designación de un sustituto que asuma sus funciones parlamentarias.

A por Torrent

La cuestión es que Puigdemont no quiere aceptar su suspensión como diputado, pues aún aspira a ser investido presidente. JxCat, además, busca las cosquillas a Torrent porque es el candidato de futuro de ERC, y quieren apartarlo cuanto antes. También se la tienen jurada desde que en enero no permitió el debate de investidura de Puigdemont. JxCat consiguió este martes lo que buscaba, aunque fuera a un precio muy alto, para que Torrent aparezca como un blando ante la Justicia española.

ERC insiste en bajar del monte y desde el primer día reconoce que no quiere nuevas imputaciones. No es que de un día para otro Esquerra se haya convertido al autonomismo. Pero el argumento de sus dirigentes es que no vale la pena desobedecer por cuestiones menores. JxCat, en cualquier caso, se negó a cambiar de posición porque implicaba acatar la orden judicial. Una cuestión, por otra parte, que es más bien formal, ya que los seis diputados ya están suspendidos desde julio, cuando dejaron de percibir sus sueldos. Los cuatro diputados procesados de JxCat replicaron con una carta en la que no rectificaron sus posiciones, reivindicaron su derecho a delegar el voto y asumieron que no votarán. «Esta delegación solo puede ser rechazada desde una argumentación supeditada a las posibles medidas coercitivas a un órgano ajeno al poder legislativo», señalaron en la misiva.

Votaciones perdidas

Las votaciones de este martes eran importantes porque eran las conclusiones del debate de política general, pero mayor problema lo tendrá el independentismo cuando quiera aprobar leyes o los presupuestos. Los episodios vividos este martes pusieron de manifiesto que el acuerdo anunciado por partida doble el viernes y el sábado pasados entre las dos fuerzas independentistas no era tal o era tan endeble que no aguantó la primera diferencia de criterio. Si ya el jueves pasado el Ejecutivo quedó en la cuerda floja, tras esta última crisis queda más que tocado. El presidente de la Generalitat y el vicepresidente se reunieron el viernes de urgencia para tratar de salvar la legislatura y solo pudieron garantizar la estabilidad hasta las sentencias del 1-O. Ahora cuesta adivinar cómo piensan sortear los próximos meses de mandato sin mayoría. El Gobierno catalán trató de minimizar el impacto y trató de desvincular los problemas entre JxCat y ERC de la dinámica gubernamental. Pero el colapso del Parlamento afecta de lleno al Gobierno, que no podrá sacar adelante iniciativas legislativas.

El presidente de la CEOE y el secretario general de UGT visitan a Junqueras

El presidente de la CEOE, Joan Rosell, visitó el lunes al presidente de ERC, Oriol Junqueras, en la prisión de Lledoners, a la que acudió acompañado del secretario general de UGT, Pepe Álvarez, quien ya había visitado el viernes pasado al presidente de Òmnium, Jordi Cuixart, aunque no había trascendido la visita.

En esa ocasión, Rosell, quien se encuentra en proceso de reelección al frente de la patronal española y que ha recibido críticas dentro de la cúpula de la CEOE, que entiende que su actitud con el independentismo es demasiado tibia, fue descubierto por unos periodistas de la televisión vasca.

El Tribunal Superior catalán ve presunto delito de odio en un artículo de Torra, pero ha prescrito

El Tribunal Superior de Cataluña considera que Quim Torra pudo haber cometido un delito de odio con su artículo «La llengua i les bèsties», pero no lo investigará porque ha prescrito. El tribunal constata que la mayoría de los artículos que aparecían en la querella de Vox no son constitutivos de delito. En el citado sí ve posible delito de odio porque compara «a las personas residentes en Cataluña que no comulgan con sus ideas y así lo exponen con bestias con forma humana que atacan a los buenos catalanes y que se podría combatir en defensa propia».

La oposición aprueba 27 resoluciones y tumba la reprobación al rey y la autodeterminación

Era una de las votaciones estrella: la reprobación del rey por su discurso del 3 de octubre del 2017 y la petición de la abolición de la monarquía. El resultado estaba cantado: 70 votos a favor, de las tres formaciones secesionistas. Pero con la pérdida de los cuatro votos de los diputados de Junts per Catalunya suspendidos (y además Toni Comín no puede votar), el resultado fue 65-65. En caso de empate, la resolución no sale adelante. Se esperaba que los comunes pudieran salir al auxilio de los secesionistas, pero la declaración incluía un punto que defendía avanzar hacia la república, lo que echó para atrás al grupo en el que está integrado Podemos, que en el Congreso ya ha aprobado resoluciones contra Felipe VI.

Los comunes reservaron su apoyo a los independentistas para una propuesta de resolución que se aprobó y que se mostraba a favor del diálogo «sin renuncias ni condiciones» con el Gobierno central y a favor de un referendo pactado. En este caso, la que votó en contra fue la CUP, que aboga por la implantación inmediata de la república.

La pérdida de la mayoría absoluta independentista también llevó a JxCat, ERC y la CUP a perder una votación que proclamaba el «derecho imprescriptible e inalienable de Cataluña a la autodeterminación». En cambio, la oposición aprobó 27 propuestas que en otras circunstancias habrían salido derrotadas.

Entre tanto fracaso para el independentismo, Quim Torra al menos pudo respirar porque el pleno rechazó reprobar y pedir su dimisión y también la de su consejero del Interior, Miquel Buch, por la intervención de los Mossos d’Esquadra.

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