Sáenz de Santamaría, la opción más cuestionada en el PP

Su fracaso en Cataluña y su desapego del partido un pesado lastre para la exvicepresidenta

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madrid / l avoz

Las opciones de Soraya Sáenz de Santamaría para suceder a Rajoy al frente del PP afloran con la renuncia de Feijoo. Todas las quinielas y todos los barones territoriales daban como claro vencedor al gallego en el congreso extraordinario. Incluso los popularmente conocidos como sorayos, por haber sido reclutados por ella en los últimos años, admitían en privado que su jefa no tenía posibilidades. Pero la decisión del presidente de la Xunta abre un escenario en el que la exvicepresidenta cobra alguna opción, aunque tendrá que emplearse a fondo para intentar revertir la mala imagen con la que cuenta dentro del partido, en donde genera grandes desconfianzas. Y no solo eso, ya que también está muy reciente su rotundo fracaso en la gran misión que le encomendó Rajoy cuando la nombró vicepresidenta y ministra de la Presidencia y para las Administraciones Territoriales: que Cataluña no explotara.

Soraya Sáenz de Santamaría fue la gran responsable de dejar hacer a los independentistas catalanes, hasta que la situación llegó a un punto de no retorno y sus intentos de diálogo acabaron saltando por los aires con la declaración de independencia por parte del Parlamento autonómico. Las consecuencias de lo que sucederá con el desafío secesionista son todavía imprevisibles, pero lo único que ha quedado claro es que las pérdidas económicas han sido incalculables y que la sociedad catalana se encuentra totalmente dividida, con imágenes de enfrentamientos en las calles, en las universidades y hasta en las playas; incluso en el seno de muchas familias. La herida sangra a borbotones y amenaza con hacerlo todavía con más fuerza con el paso del tiempo. Aunque jamás lo ha admitido, y cuando han venido mal dadas, se ha escudado detrás de Rajoy.

Sáenz de Santamaría aspira a presentarse a este proceso de primarias dentro del PP del que saldrá el líder de la oposición con una mochila pesada, en especial para un partido al que hace tan solo unos meses, y como clara consecuencia del tema catalán, le han arrebatado la bandera de la unidad española, uno de sus grandes símbolos históricos. 

Olvidándose del PP

El fracaso en la operación Cataluña y la entrega de la bandera española son solo dos de los puntos negros con los que cuenta Sáenz de Santamaría en su expediente dentro del partido. Varias voces autorizadas critican que en los momentos en los que el PP ha necesitado que los liderazgos emergieran para proteger las siglas ella siempre ha eludido dar la cara, como si todos y cada uno de los escándalos de corrupción que castigan día tras día a esta formación política no fueran con ella, dejando que siempre fueran otros los que ofrecieran su mejilla, muchas veces sin tener ninguna culpa, para recibir el golpe.

Pero, sin duda, lo que más lamentan los afiliados del PP es la poca dedicación y el desinterés que Sáenz de Santamaría ha demostrado hacia las bases. Mientras Cospedal, Pablo Casado, Feijoo o el propio Rajoy siempre encontraban un hueco en sus agendas para hacer equipo y compartir momentos con el auténtico motor de la formación, la exvicepresidenta del Gobierno siempre ha esquivado mezclarse mucho con ellos. Todas estas cuestiones le han supuesto grandes enemistades dentro de su propia formación. Son fuertes y variadas las voces dentro del partido que sugieren que ha maniobrado para descabalgar a cada uno de los nombres dentro del Gobierno que le sonaban a competencia; una de las más nítidas, la del exministro de Exteriores José Manuel García-Margallo. Incluso no son pocos los que apuntan a que ha llegado a mover hilos en el CNI, organismo del que era la máxima responsable hasta hace dos semanas, para salpicar con escándalos a gente de su propio partido. El castigo vino cuando Rajoy le retiró la portavocía del Gobierno.

La participación podría rondar el 10 % por culpa del sistema

El plazo de los aspirantes para hacer efectiva la candidatura concluirá mañana a las 14 horas

El pistoletazo de salida para la sucesión de Mariano Rajoy al frente del Partido Popular se dio el pasado lunes día 11, con la convocatoria del congreso extraordinario, pero no fue hasta ayer, una semana después, cuando los aspirantes han empezado a mover ficha, con la decisión del presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo, de quedarse en Galicia y la oficialización de la precandidatura del vicesecretario de comunicación del partido, Pablo Casado. 

¿Cómo se eligen los precandidatos?

Los precandidatos a liderar el PP tienen de plazo hasta mañana a las 14.00 horas para presentar cien avales de afiliados. Fuentes del PP confirman que lo normal es presentar un número superior, por si acaso existiesen problemas a la hora de validar alguno de ellos, pero también porque supone la primera prueba de fuerza. «Más que por el número en sí, por su procedencia; cuanto más diversa sea su procedencia, mejor», comenta un miembro del partido. Junto a la presentación de estos avales, el otro requisito es llevar al menos un año como militante. 

¿Quiénes se han presentado hasta ahora?

Además de Casado, hasta el momento han anunciado su intención de presentarse el exministro García Margallo, el exdirigente de Nuevas Generaciones José Luis Bayo y el diputado por Ávila José Ramón García Hernández. En principio, ninguno de estos tres cuenta con opciones reales de convertirse en el próximo líder del Partido Popular, y todas las fuentes de Génova apuntan a que se trata de un intento de captar la atención de los medios. Cospedal desvelará su futuro hoy a partir de las once, y en un principio había trasladado dentro de su círculo más estrecho de colaboradores que renunciaría a la carrera y apoyaría al candidato gallego en caso de que este se presentara, por lo que ahora cobra fuerza la opción de que dé el paso al frente. El otro nombre que suena con más repercusión en las quinielas es el de la exvicepresidenta del Gobierno Soraya Sáenz de Santamaría, que tiene previsto agotar el plazo para anunciar sus intenciones.

Tras la comprobación de los avales, el comité organizador del proceso nombrará el próximo viernes 22 de junio a todos los precandidatos oficiales. El día siguiente, el sábado 23, arrancará la campaña, que comprenderá doce días, hasta el 4 de julio. 

¿Cuándo y cómo votan las bases del partido?

Al día siguiente, el jueves 5 de julio. Todas las sedes oficiales del partido abrirán sus puertas para que los afiliados puedan elegir a sus representantes. Tienen que cumplir los siguientes requisitos: haberse inscrito de forma previa, estar al día en el pago de la cuota del partido y acudir en persona; no existe el voto telemático ni se puede delegar. En Génova son conscientes de que el mecanismo no favorece la participación, y que este es precisamente uno de los aspectos a los que deberá meter mano el próximo dirigente del partido, por lo que darían por bueno que participase un 10 % del censo. «El sistema es terrorífico. Herencia de Cifuentes», critica un dirigente gallego.

Los afiliados que acudan a votar se encontrarán con dos urnas. En la primera deberán elegir el nombre de su precandidato favorito. Los dos que reúnan más votos pasan a la final, siempre y cuando uno de ellos no logre una victoria aplastante. Este caso se dará si alguien obtiene al menos la mitad de los votos totales o el 50 % de las papeletas en al menos 30 de las 60 circunscripciones en las que se divide el voto, con una diferencia de más de 15 puntos sobre el segundo. De cumplir alguno de estos requisitos, se convertiría en candidato único y no haría falta votar en el congreso. 

¿Cuántos y qué tipo de compromisarios hay?

En la otra urna se elige a los compromisarios, que son una especie de delegados que representarán a cada territorio en el congreso extraordinario de Madrid. En total son 3.134, de los que 522 son natos, debido a sus cargos en el partido, y los restantes 2.612 son electos, es decir, los que saldrán de las urnas el 5 de julio. El número de electos que le corresponde a cada circunscripción (cada provincia, cada isla y Ceuta y Melilla) viene determinado por una media calculada en torno a dos variables: el número de afiliados (con un peso del 75 %) y los últimos resultados en las generales (el 25 %). El 20 y el 21 de julio todos ellos se darán cita en Madrid, en donde elegirán al sucesor de Rajoy en una votación que se prevé movida.

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