Sánchez, sin prisa para las elecciones

Centra su discurso en la agenda social y evita profundizar en otros temas para no desairar a sus variados apoyos


madrid / la voz

Felipe González recurre frecuentemente a una expresión para calificar a Rajoy: «Es el animal político que más avanza sin moverse». El expresidente elogia de esta forma la capacidad de su sucesor para convertir un supuesto defecto en una virtud, dejando caer que, mientras otros políticos que parecen llegar con mucha fuerza acaban consumidos como cerillas, Rajoy no solo resiste, sino que camina.

Sin embargo, ayer recibió una buena dosis de su propia medicina. A lo largo del debate embistió con fiereza contra Pedro Sánchez y las muletas con las que sacará adelante la moción, tocando, a su manera, todos y cada uno de los temas de actualidad apoyado en la excelente retórica de la que hace gala cada vez que se sube a la tribuna de oradores. Mientras, su adversario, Pedro Sánchez, tan solo castigó el mentón del presidente golpeando una y otra vez con la corrupción. Le resultó suficiente. No le hizo falta más. Bastó con garantizarle al PNV los Presupuestos y alternar un par de guiños a los nacionalistas e independentistas y a los barones de su partido más desconfiados para sacar adelante la moción, apenas sin moverse.

Un cadáver que volvió a resucitar

Enrique Clemente

El líder socialista ve cumplida su ambición de ser presidente del Gobierno, de la mano de los secesionistas

Hace algo más de un año y medio, Pedro Sánchez (Madrid, 1972) era un cadáver político. Ahora es el hombre que ha hecho caer a Mariano Rajoy y será, si todo marcha según lo previsto, el próximo presidente del Gobierno. No le ha importado llegar a la Moncloa con el apoyo de los populistas de Unidos Podemos y los independentistas catalanes, a los que previamente había dedicado gruesas descalificaciones, porque, para él, la marcha de Rajoy era su prioridad y lo ha logrado aprovechando la demoledora sentencia del caso Gürtel.

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Mucho se especulaba sobre que el secretario general socialista podría utilizar su intervención en el debate para anunciar la fecha en la que tuviera previsto convocar las elecciones en caso de lograr la confianza de la Cámara, y acabar de convencer así a los más escépticos para que le ofrecieran su voto, pero ni siquiera lo necesitó.

Sánchez no solo eludió fijar una fecha electoral, sino que pasó de puntillas por todos los grandes temas, buscando no desairar en el último momento a ninguna de las diversas fuerzas políticas sobre las que edificó su triunfo.

El dirigente socialista repelió las numerosas flechas que Rajoy le disparó, con las que le acusaba de querer alcanzar el poder a toda costa, invitando a Rajoy a presentar su dimisión, momento en el que automáticamente decaería su moción de censura. «Dimita, señor Rajoy, y todo terminará. Podrá salir de la presidencia del Gobierno por decisión propia», le aconsejó. 

Líneas maestras de su mandato

La gran novedad de su intervención, aunque en realidad se trataba de un secreto a voces, fue la constatación de que gobernará con los Presupuestos del PP que rechazó la pasada semana en el Congreso. Lo hará en aras de «la responsabilidad para garantizar la gobernabilidad del país», justificó, a pesar de que cree que contribuyen a fomentar «la desigualdad» y que «amenazan la cohesión social y territorial».

En realidad Sánchez tan solo avanzó las siguientes líneas maestras del proyecto que tiene en mente. Un Gobierno formado exclusivamente por socialistas, «paritario», «garante de la estabilidad presupuestaria», «que hará cumplir la Constitución», constató, justo antes de lanzar una caricia a los nacionalistas al afirmar que también será «dialogante con todos y cada uno de los Gobiernos autonómicos». Su Ejecutivo tendrá tres misiones, por este orden: regenerar las instituciones, «atender las urgencias del país» y llamar a las urnas. Aunque sin fecha a la vista.

Junto a la asunción de los Presupuestos de Rajoy, es precisamente el otro de los aspectos en los que más tuvo que decir el PNV, que no tiene ninguna prisa en unas elecciones generales.

Entre las medidas de emergencia que se comprometió a impulsar su Gobierno se encuentran una buena revisión de la llamada ley mordaza, «garantizar la independencia de la corporación RTVE y restituir la universalidad de la sanidad pública». 

Cara a cara con Iglesias

Uno de los momentos más esperados del debate llegó cuando le tocó enfrentarse con el secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, que a pesar de que le había comprometido su voto de forma incondicional desde un primer momento, en las últimas horas había sugerido que podía incluir a su partido en un Gobierno de coalición, algo que repitió ayer desde la tribuna. Ayer hubo camaradería, y a pesar de que Sánchez dejó claro que el Ejecutivo estará formado solo por socialistas, también manifestó su idea de colaborar en un futuro cercano para que «la izquierda pueda ganar las próximas elecciones», argumentando que en equipo les va «bien» en algunos ayuntamientos y comunidades. Sánchez agradeció a Iglesias su «generosidad» por asegurarle los votos de su grupo, algo que valoró como «un buen comienzo». El líder de Podemos también le invitó a convocar elecciones de inmediato, algo que Sánchez, una vez más, evitó concretar.

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