Extraños acompañantes

Las tensiones de campaña fomentan extravagantes relaciones y amenazan a las parejas consolidadas


Redacción / La Voz

La vida y el azar reservan a cada uno extraños acompañantes, y hasta algunos de ellos se empeñan en llegar a la cama. En un acto electoral de Catalunya en Comú-Podem, ayer en El Vendrell, Pablo Echenique (Podemos) señalaba un ejemplo de los efectos de una alianza contra natura: «No vamos a permitir que el tema nacional tape lo demás. Como los 2.300 millones de euros en recortes en educación, sanidad y dependencia que ha hecho JxSí durante su mandato ¡con los votos de ERC y la CUP!». Asomaba por fin un intento de llevar la campaña al programa, pero la verdad es que la pareja por antonomasia de este proceso -que no procés- camino del 21D la forman Inés Arrimadas y Marta Rovira, que encabezan dos de las formaciones presidenciables, Ciudadanos y Esquerra. Su cara a cara ha dejado lastimada la imagen de dura y capaz de Rovira, a la que las redes sociales han encasillado ya por su lágrima fácil. El varapalo dialéctico y argumentativo que sufrió en el programa de Jordi Évole le costó la participación en el debate a siete del jueves en TVE, y Twitter se llenó de memes y chanzas sobre su paradero desconocido. En realidad, estaba afeándole su baile a Iceta, el que lo peta, que consideró una frivolidad imperdonable mientras Junqueras siga encerrado en Estremera. Son muchos los que le han reprochado que reserve las alegrías solo para los de #RoadToBrussels.

También allí, en aquella civilizada plaza europea, los emparejamientos resultaban cuando menos curiosos. Tom van Grieken, el líder de la ultraderecha flamenca del Vlaams Belang, y sus adláteres respaldaron con sus pancartas la gran marcha por la democracia de Puigdemont, que no deja nunca de recordar en su periplo belga el fascismo cerril que impregna España y lo español, que coloca en permanente apoteosis franquista. Será por ello que, pese a que algunos se mostraron escandalizados, a los indepes no les sorprende que a la reciente manifestación barcelonesa en defensa de la Constitución -bajo el lema Caminamos juntos: respeto y convivencia- se sumasen unos cuantos exlegionarios y hasta Fernando Quintilla Manresa, veterano de la División Azul. A Tom van Grieken le habría caído bien el anciano carlista, de 96 años, y su teoría de que la División Azul «no fue nazi sino anticomunista».

De otro modo muy distinto habría valorado la tesis Xavier Domènech, experto en historia política y candidato de Catalunya en Comú-Podem, que ayer se paseó por el mercado de Navidad de Tortosa, donde se hizo con el tradicional tió. Eso sí, no encontró la llave que disputa a Arrimadas para el papel de Birgitte Nyborg en este tenso Borgen. Una alocada película que ve cómo se forman extrañas parejas mientras el consolidado idilio Puigdemont-Junqueras se resquebraja.

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