«Yo quiero bailar»

Miquel Iceta, «el que lo peta», gana el primer asalto de las redes sociales con su baile televisivo del éxito «Despacito»

Miquel Iceta baila en «El Intermedio»

Redacción / La Voz

El diario francés Le Monde hablaba ayer de la inauguración en Cataluña de una campaña electoral «surrealista». Y no le falta razón. A los condimentos berlanguianos del «todos a la cárcel» y la huida nocturna a Bélgica se sumó una inédita celebración del Día de la Constitución, que es la piedra de toque de cualquier debate que se precie en contra y a favor del soberanismo. Mientras la entidad Espanya i Catalans convocaba a miles de personas en Barcelona en defensa de la norma suprema del 78, la caravana de vehículos independentistas avanza por las autopistas francesas camino de Bruselas (#RoadToBrussels) para una gran manifestación de adhesión a quien se tiene a sí mismo por «president en el exilio», Carles Puigdemont. Un enorme cabezudo con flequillo beat y cartel bromeaba con aquella mítica frase de Tarradellas, a la que daba la vuelta: «Ciutadans de Catalunya, no sóc aquí!». En los pasillos del Congreso, epicentro de la efeméride, también se bromeó lo suyo con la buena vida que se está pegando, ya que, comentaban algunos, se pasa los días disfrutando de la ópera y comiendo mejillones -en alusión a su reciente presencia en Gante, acompañado de su abogado Paul Bekaert, en la representación de El duque de Alba, obra de Donizetti que aborda la lucha flamenca en el siglo XVI por la autonomía frente a España.

Frente a la épica mesiánica de Puigdemont -«la violencia de vuestras sonrisas es lo que os retiene en prisión»-, está la no estrategia del Billy Elliot del PSC. Al menos es lo que dice Miquel Iceta, el que lo peta. «Yo quiero bailar», alega para admitir que sus asesores se lo prohíben. Él no les hace caso. Volvió a repetir con la periodista de La Sexta Thais Villas -esta vez, con Despacito-, e Internet se llenó de chanzas con la necesidad de ocultar la grabación al equipo de Iceta.

Las redes sociales tratan también de ganar terreno en la viralización de vídeos muy trabajados en lo estético y en el mensaje, ayer ganaban la partida el propio Iceta con un planteamiento muy sencillo, con una invitación al diálogo, abrir puertas, apagar fuegos y tender puentes. El de Junts per Catalunya mantiene ese tono que trata de explotar esa pose de cercanía de Puigdemont, la voz de la gente; y el de la CUP, muy creativo, juega de forma didáctica con los conceptos de la república de las personas y los poderes que se oponen a ella.

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