Hasta siempre


Acabo de enterarme de la muerte de Carme Chacón, que nos ha impactado a todos. Y quiero recordar, a manera de homenaje, algunas de sus imágenes como ministra de Defensa, puesto que por primera vez ocupaba una mujer, que terminaron convirtiéndose en iconos de una época.

Una de ellas, que dio la vuelta al mundo, fue aquella parada militar en la que, estando embarazada, pasó revista a las tropas. Ni se deslució la parada, ni el dios Ares, que era de armas tomar, dio muestras de enojo, aunque algunos machos alfa se rasgaran las vestiduras.

Recuerdo aquella manera suya de caminar en los actos oficiales, rodeada de la cúpula militar, presidida por Julio Rodríguez, porque en esto de caminar también se reconoce a los demócratas. Parecía no llevar el paso, pero lo que no llevaba era el paso de oca.

Y me gustaría agradecerle aquí, de nuevo, el rasgo de valor que mostró concediéndonos, a los miembros de la UMD procesados en el franquismo y expulsados del Ejército, la Cruz del Mérito Militar. No fue hazaña menor, ya que varios militares y al menos un general de alta graduación renunciaron a aquella condecoración para no compartirla con nosotros, con los oficiales demócratas. Así estaban las cosas aún en el año 2009.

Jamás olvidaré la cálida acogida que nos dispensó a todos nosotros y a nuestras familias en el ministerio, ni las risas y las copas de champán que sucedieron al formalismo de la ceremonia, ni tampoco su optimismo batallador.

Hasta siempre, Carme.

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Hasta siempre