Puigdemont y la CUP ya chocan por las condiciones del referendo catalán

La alta participación es clave para el presidente de la Generalitat y secundaria para los antisistema


barcelona / colpisa

Puigdemont y la CUP ya chocan por las condiciones del referendo. Ni veinticuatro horas habían pasado desde que la CUP ayudó a Carles Puigdemont a superar la moción de confianza y el presidente de la Generalitat y los anticapitalistas ya discrepaban ayer en público sobre las garantías democráticas que debería tener el referendo previsto para el año que viene.

Una de las grandes incógnitas que hay en estos momentos es saber cómo conseguirá el Ejecutivo catalán celebrar una votación vinculante, con la férrea oposición del Gobierno y desafiando las leyes. De momento, Puigdemont habla de que la validez se la dará el porcentaje de participación, que hará de termómetro para calibrar si han votado tanto los partidarios como los contrarios a la separación. El jefe del Ejecutivo no quiere pillarse los dedos antes de tiempo, pero ayer dio algunas pistas. Habló de que sería necesaria una «mayoría» y en concreto afirmó que el 37 % de participación que se registró en el referendo sobre el Brexit para él no sería válido. El simulacro de consulta del 9N del 2014 tuvo ese mismo porcentaje, con el agravante de que podían votar los mayores de 16 años y algunos inmigrantes.

La CUP, en cambio, no lo ve igual y su portavoz, Anna Gabriel, aseguró que no será preciso fijar una «participación mínima» para que la votación sea considerada vinculante. Para ganar, solo hace falta la mitad más uno de los votos, dijo Gabriel. Esta posición contrasta, por ejemplo, con la de la UE, que para el referendo que Montenegro celebró para independizarse de Serbia estableció una participación mínima del 50 % del censo y un 55 % de votos favorables. En el caso de Escocia (2014), en cambio, ni Londres ni Edimburgo consideraron necesario fijar un umbral mínimo de asistencia a las urnas. 

Para el 24 de septiembre

Lo que sí dijo Puigdemont, y en eso está plenamente de acuerdo con sus socios anticapitalistas, es que si la victoria en el referendo es clara, la consecuencia directa será la proclamación unilateral de independencia. En principio, los planes del presidente de la Generalitat pasan por que la votación se celebre el 24 de septiembre, día de la patrona de Barcelona y dos semanas después de la Diada. El presidente de la Generalitat anunció que el próximo 10 de octubre pronunciará una conferencia en Madrid donde expondrá su plan rupturista y reiteró las amenazas a la CUP: o aprueba los presupuestos o habrá elecciones anticipadas.

Puigdemont sigue agarrándose a un casi imposible. Que la consulta sea pactada con el Gobierno. El actual del PP, aunque en funciones, cierra cualquier posibilidad de negociar un referendo secesionista, una posibilidad que solo sería factible con un Ejecutivo encabezado por Podemos, favorable a una consulta. «No es una cuestión de que nos sentemos en una mesa por una coma o quitar una coma» insistía ayer la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, porque «a la soberanía nacional no se le pueden poner ni comas ni condiciones, porque es incondicional, soberana y está por encima de todos nosotros».

En Oporto, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en la inauguración de una exposición en Serralves de Joan Miro a la que asistió también Puigdemont, hizo un llamamiento a la unidad. «La integración, la interconexión, la unión, son los signos de nuestro tiempo. La disgregación -continuó Rajoy- solo conduce a la irrelevancia, cuando no a la impotencia».

El 37 % de participación registrada el 9N es insuficiente para Puigdemont

El Gobierno reitera que no pactará ninguna consulta secesionista y anticonstitucional

El pleno del Ayuntamiento de Barcelona rechaza retirar la estatua de Cristóbal Colón

Colón seguirá en Barcelona. El pleno del Ayuntamiento de la ciudad tumbó ayer la propuesta de la CUP de retirar la estatua de Cristóbal Colón, que se levantó en 1888 al final de la Ramblas, junto al puerto. CiU, Ciudadanos, PSC y PP votaron en contra y Barcelona en Comú y Esquerra se han abstenido a la iniciativa de la formación anticapitalista, que considera colonialista, esclavista e imperialista al marino genovés y critica que el monumento hace un «enaltecimiento de la conquista de América» y simboliza el sometimiento de las poblaciones indígenas de América Latina.

En el debate, Ciudadanos instó a la CUP a que deje de hacer el ridículo y propuso, en tono irónico, que además de la estatua de Colón, impulse el cambio de nombre de la Vía Layetana porque como esclavistas, los romanos nadie. En la misma línea burlona, el PP sugirió que se proponga la deconstrucción de la Sagrada Familia, en aras de la laicidad, o se proponga el derribo de las pirámides de Egipto o el acueducto de Segovia, porque también fueron levantados por esclavos.

También el 12 de octubre

La CUP proponía también retirar las banderas españolas y los símbolos monárquicos que hay en las dependencias municipales, declarar laborable el 12 de octubre y pedir a la Generalitat que prohíba las concentraciones fascistas, propuestas que fueron rechazadas.

En cambio sí se aprobó otro punto del orden del día en el que se proponía cambiar el nombre del salón donde celebra sus reuniones los responsables municipales y denominarlo Salón de Carles Pi i Sunyer, en honor del que fue el primer alcalde elegido por sufragio universal masculino y femenino de la ciudad.

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