La abdicación que relanzó la monarquía

La institución ha mejorado su imagen tras la renuncia de Juan Carlos I, hoy hace un año


redacción / la voz

El 2 de junio del 2014 no fue un día cualquiera. Fue una fecha para la historia, porque por primera vez en 290 años tuvo lugar una abdicación en una monarquía reinante. Aquella mañana, Juan Carlos I anunció que cedía el trono a su hijo Felipe VI. Se trató de una decisión meditada, en la que se escogieron con minuciosidad los tiempos tras un largo proceso de preparación que se remonta dos años antes, cuando Juan Carlos I había encargado a un grupo de colaboradores y expertos que trabajasen con calma y sin prisas en un borrador sobre su posible relevo.

El rey llevaba varios años sumergido en una tormenta perfecta, que había provocado que su imagen cayese en picado. En octubre del 2011, los españoles suspendían por primera vez a la monarquía, que en los años noventa era puntuada con un notable. El caso Urdangarin, en el que resultó imputada su hija, la infanta Cristina; el espinoso asunto de Botsuana -en donde Juan Carlos I se rompió la cadera en una costosa cacería y tuvo que pedir públicamente perdón a los españoles-; la trascendencia pública que alcanzaron espinosos asuntos de su vida privada, y su decaimiento físico llevaron al rey a dar el relevo. Un año después, los datos revelan que su decisión fue acertada.

Regeneración

Desde su entronización, Felipe VI ha intentado dar pasos firmes para recuperar el aprecio que tuvo la institución entre los ciudadanos con una serie de medidas regeneradoras de la Corona, como someter sus cuentas a una auditoría externa, un nuevo código de conducta y la regulación de regalos que recibe la familia real. Sus efectos se aprecian en los últimos datos del CIS, según los cuales el 57,4 % de los encuestados valora positivamente a Felipe VI. La institución aún suspende, con un 4,34, pero mejora la nota anterior publicada antes de que Juan Carlos I anunciase su abdicación.

¿Y qué hace ahora el rey? En el año transcurrido asistió a 21 actos públicos, realizó dos viajes oficiales a Colombia y Uruguay y pronunció ocho discursos. Pero la mayoría de sus desplazamientos tuvieron carácter privado. Mantuvo sus tradicionales buenas relaciones con el mundo árabe, con desplazamientos a Baréin, Arabia Saudí y Emiratos Árabes. También siguió cultivando la buena mesa y se dejó ver por restaurantes de gran nivel como el Celler de Can Roca, Arzak o Atrio. Además, visitó varias ciudades españolas, donde se dejó agasajar por viejos amigos.

Don Juan Carlos es un gran aficionado a los deportes y un apasionado del mundo del motor. Frecuenta grandes premios de Fórmula 1 y pruebas del campeonato del mundo de motociclismo, donde guarda una buena relación con Ángel Nieto, ahora comentarista televisivo.

También le apasionan los toros. Hace unos días asistió a la feria de San Isidro en compañía de su hija, la infanta Elena. Pero sus apariciones públicas con el resto de la familia real son escasas. La última fue en la primera comunión de la princesa de Asturias, su nieta Leonor, en un acto celebrado el pasado 20 de mayo en Madrid.

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