La clave del ascenso de Podemos está en la corrupción

Enrique Clemente Navarro
Enrique Clemente MADRID / LA VOZ

ESPAÑA

Pinto & Chinto

Los analistas electorales consideran que si siguen apareciendo nuevos escándalos y no se toman medidas Podemos seguirá subiendo más

06 nov 2014 . Actualizado a las 10:32 h.

El barómetro del CIS presenta un escenario sin precedentes con tres partidos repartiéndose las tres cuartas partes de los votos y un gran castigo al bipartidismo. Tres expertos en sociología electoral analizan este cambio radical del escenario político.

¿Es normal que varíe tanto la intención directa de voto de la estimación tras la llamada «cocina»?

Sí, aunque el hecho de que Podemos sea una nueva fuerza política dificulta el cálculo. Para llegar de la intención de voto, es decir del porcentaje obtenido de las respuestas directas a la pregunta ¿a quién votaría?, a la estimación de lo que puede pasar realmente en las urnas se aplican varias técnicas. Se tienen en cuenta el recuerdo de voto, la simpatía, la proximidad ideológica y el voto oculto. Es muy importante también, como señala el sociólogo especialista en comportamiento electoral Ignacio Urquizu, hacer una estimación de la participación, porque influye en gran medida en los resultados. El barómetro del CIS muestra que el 28,3 % de lo encuestados dicen haber votado al PP en el 2011, cuando en realidad superó el 44 %, lo que indica que existe una importante bolsa de ocultación. Esto hace que su estimación de voto sea muy superior a la intención manifestada por los encuestados. Ricardo Montoro, que presidió el CIS entre el 2000 y el 2004, no duda de que la «cocina esté bien hecha, porque los procedimientos están estandarizados», aunque en esta ocasión se complica por que no existe recuerdo de voto en el caso de Podemos.

¿Qué puede pasar cuando se celebren las elecciones?

Los expertos consideran muy difícil predecirlo. «Es imposible, porque el escenario se está moviendo mucho», señala Montoro. Narciso Michavila, sociólogo especialista en análisis electoral y presidente de la consultora GAD3, afirma que «lo que es seguro es que los resultados que da esta encuesta no se van a mantener, lo que no sabemos es en qué sentido van a evolucionar, porque la situación es muy volátil». Urquizu da una importancia decisiva al factor de la corrupción. «Si siguen apareciendo escándalos, la desafección aumenta y si además no se toman medidas el escenario favorecería a Podemos, que capitaliza el descontento y el malestar ciudadanos», explica. De hecho, después de elaborarse este barómetro, se destapó la operación Púnica. Michavila coincide en que «si continúan los escándalos el PP no se recuperará», ya que «la corrupción tienen mucho impacto» y recuerda como afectó a este partido cuando estalló el caso Gürtel en el 2009. Para Montoro, «la apuesta de Podemos es muy radical de izquierda y puede movilizar el voto moderado de las clases medias a la hora de ir a las urnas, porque no quieren aventuras». Michavila señala que conoce por experiencia propia que hay ciudadanos que dicen que van a votar a Podemos «para que los otros se pongan las pilas y lanzar el mensaje de que la corrupción no puede seguir así, pero no se sabe si acabarán haciéndolo o no».

¿Habrá voto del miedo entre los potenciales votantes del PP?

Es muy probable. Urquizu cree que esto sucederá según se acerquen las elecciones. Explica que vivimos en una sociedad dual en la que la crisis económica no ha afectado significativamente a una parte importante de la misma, entre la que hay un alto porcentaje de votantes del PP, que mantienen su nivel de bienestar. Una parte de los que ahora no manifiestan su intención de optar por este partido «le acabarán votando porque esperan que Podemos tome medidas que favorezcan a la gente más precaria y les perjudiquen». Pero Michavila advierte de que «tampoco está escrito, pues aunque en favor del PP juega que los votantes que le abandonan se van a la abstención en su gran mayoría y no a otros partidos el clima político es tal que no tiene garantizado que vayan a votar contra Podemos».

¿Puede seguir subiendo Podemos?

Sí. Si las próximas encuestas confirman su ascenso, Podemos puede concentrar el voto útil de la izquierda, como única fuerza capaz de derrotar al PP, mordiendo aún más en el electorado de IU pero también en el del PSOE. «Es un partido muy transversal, que consigue más apoyo en las clases medias y medias-altas que en las clases obreras, al que no solo votan los jóvenes, sino personas de 40 a 50 años, que también recoge votos de centro, moviliza a mucha gente que antes eran huérfanos políticos que no pensaban votar», señala Urquizu. En su opinión, ha sabido conectar con el análisis de la realidad que hacen muchos españoles, que «ya no es de derecha e izquierda, sino de élites contra ciudadanos, los de arriba y los de abajo, y que han llegado a la conclusión de que en el poder económico y político hay unos privilegiados que son impunes, que si entran en la cárcel salen rápidamente». Para el catedrático de Sociología Ricardo Montoro, «Podemos es un indicador de una situación anómala, el fruto de la corrupción, la crisis económica y el desempleo». Para él, «ya ha llegado demasiado lejos».

¿Tienen el PP y el PSOE margen para recuperarse?

Sí. Montoro explica que lo que está habiendo es «un retraimiento del voto en el electorado más moderado del PP y el PSOE, que se sitúa en el 5 y 6 en la tabla de ubicación ideológica del 1 al 10 (que va desde la extrema izquierda a la extrema derecha) y un estímulo del voto más radical que se está desplazando a Podemos, cuyos votantes están muy movilizados y se mueven sobre todo en el 1, 2 y 3». Pero PP y PSOE pueden, en su opinión, recuperar un porcentaje de esos votos porque «una cosa es manifestar descontento en una encuesta y otra votar para designar un Gobierno que ofrezca garantías». Por eso, considera que «tanto el PP como el PSOE tienen mucho recorrido para mejorar sus resultados y no estoy de acuerdo con la tesis del fin del bipartidismo».

«El PSOE es una incógnita porque ha renovado su liderazgo», sostiene Urquizu, pero destaca que es, junto a Podemos, el único partido que sube en el CIS. «Si no fuera por Podemos, el PSOE estaría por delante del PP», afirma Michavila. Para Montoro, los socialistas y Podemos compiten por una franja de entre dos y tres millones de votos.

¿Influye que no haya calado aún el mensaje del Gobierno de la recuperación económica?

Sí. Más del 82 % de los ciudadanos siguen considerando mala o muy mala la situación económica, solo el 12 % piensa que es mejor que hace un año y un 20 % que mejorará en el 2015. Pero los expertos apuntan que la percepción ha mejorado ligeramente respecto a hace un año, aunque, como dice Urquizu, «la gran mayoría sigue pensando que no nos va a ir mejor, lo que indica que el mensaje del Gobierno no ha calado». Montoro interpreta que indica que «la recuperación no ha llegado aún a los ciudadanos, aunque las grandes variables han mejorado, pero ese retraso es normal». Michavila dice gráficamente que «estábamos en la UVI y hemos pasado a planta» y considera relevante que al menos un 65 % digan que la situación económica será mejor o igual y solo el 25 %, peor.