La corrupción le cuesta a España un mínimo del 1 % de su PIB anual

JULIO Á. FARIÑAS REDACCIÓN/ LA VOZ

ESPAÑA

El dinero robado con el urbanismo, las obras y los servicios públicos ha servido tanto para financiar partidos y alimentar redes clientelares como para el enriquecimiento personal

02 nov 2014 . Actualizado a las 19:29 h.

Granados, Blesa, Rato, Urdangarin, Bárcenas, Roldán, Juan Guerra, Gil, Naseiro, Pujol y un largo etcétera son protagonistas de casos que acaparan o han acaparado portadas de periódicos y aperturas de telediarios. Ponen cara, nombres y apellidos a la corrupción política, un fenómeno que no es nuevo ni exclusivo en España, pero que de un tiempo a esta parte, en el contexto de la crisis económica, ha crecido de forma exponencial hasta convertirse en el problema que más preocupa a los españoles después del paro.

Y no es para menos. No hay cifras oficiales sobre su repercusión en el conjunto de la economía del país, pero un cálculo que los economistas consultados consideran fiable y bastante prudente es el del profesor alemán Friedrich Schneider, que ha cifrado su alcance en España en torno al 1 % del Producto Interior Bruto, unos 10.000 millones de euros anuales, el equivalente a los recortes en sanidad y educación aplicados por Rajoy en el 2012.

Otros estudios elevan enormemente esa cantidad: tres expertos de la Universidad de Las Palmas la han multiplicado por cuatro, hasta 40.000 millones, según una fórmula que tiene en cuenta cuestiones como su coste social o el efecto nefasto que ejerce sobre la inversión extranjera.