Mire alrededor. Conoce a amigos y familiares en paro. En su barrio han cerrado tiendas. Su sueldo (si lo tiene) o pensión no es igual que hace unos años (es menor). Su poder adquisitivo es menor. Y algunos servicios (educación, sanidad, asistencia social, cultura, transporte público...) han empeorado.
La economía es una ciencia que no se basa exclusivamente en ver los números, sino en interpretarlos, advertir el contexto en que se dan, de dónde viene el fenómeno que se estudia, y cuáles pueden ser sus consecuencias para corregirlas, si es necesario. Y los números dicen que España crece al 0,4 %. Eso es ver algo de luz después de meterse en la cueva hace ya seis años. Es poco. Pero comparado con lo que se dejó atrás, la gran depresión, es mucho. Y mirando adelante, algo esperanzador. Negrura ha habido ya en abundancia.
Lo que barrunta la encuesta de Sondaxe va por ese carril. La opinión sobre la salida de la crisis es tres puntos mayor que en el 2012. Es poco. Pero es un síntoma que revela que empieza a asentarse la idea después de tocar suelo, y picar aún sobre él, el pozo es este. Solo queda empezar a subir, si se puede. Porque otra cosa es la profundidad del agujero en el que nos han metido. Y lo que se verá en la superficie, el panorama que deja la peor crisis en 70 años.