«¿Independencia? Yo lo que quiero es trabajar»

La Voz

ESPAÑA

29 oct 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Alrededor del edificio de la Farga, un enorme complejo administrativo y comercial en el centro de Hospitalet de Llobregat, la presencia de banderas en ventanas y balcones es notablemente inferior a la que se percibe en cualquier calle de Barcelona. En una de sus esquinas circula el personal que intenta conseguir un empleo o tramitar una ayuda en el Servicio Catalán de Colocación. Una parte notable del trasiego está formado por inmigrantes. El espacio que antes ocupaban gallegos o andaluces ahora lo cubren ecuatorianos o senegaleses: «El día que fui a cobrar el finiquito, ya vi que estaban esperando en la oficina dos simpapeles», explica un carpintero de 35 años que perdió su empleo hace una semana por quejarse, dice, de que le obligaban a trabajar dos horas más de la cuenta.

«¿Van a dar alguna ventaja a los extranjeros?», me repregunta un ecuatoriano que ya lleva 14 años en Cataluña cuando le cuestiono sobre el proceso independentista. Como no sé qué contestar, toma de nuevo la palabra: «Pues no me interesa. Yo lo que quiero es trabajar». Un jubilado cordobés, que asegura que se arregla con una pensión de 900 euros porque no tiene hijos, solo se queja de la falta de empleo entre los jóvenes y, por más que intento que me diga algo sobre el proceso soberanista, el hombre vuelve a su mantra: «Menos ayudas de 400 euros y más trabajos es lo que tenía que dar el Estado».

Con otros ojos

En la cola del paro, la independencia se ve con otros ojos. Hasta Raquel, una dependienta de 35 años, matiza: «Independencia sí, pero con Mas, no la quiero. No necesito que me sigan robando». No le convence mucho el discurso de las partes, porque lo que de verdad le duele es la falta de empleo. En algún punto de los discursos entre la gente que lo pasa mal, la indignación se mezcla con la soberanía, la acusación a los políticos y la necesidad de que algo cambie, porque muchos se ven ya tocando el suelo de sus expectativas. «Si no se gastaran tanto dinero en sus cosas no tendrían que hacer tantos recortes», opina Juan José Petisco, un transportista de 43 años que ya no tiene nada que transportar: «Parece que no se dan cuenta de cómo están cerrando las empresas y como las están perjudicando, porque pierden ventas en el resto de España». Juan José, que nació en Salamanca pero que lleva la mayor parte de su vida en Barcelona, cree que no hay en Cataluña una mayoría que esté a favor de la independencia. Pero igualmente manifiesta que le gustaría que le llamaran a votar: «Para que saliera el no».

en directo en la oficina del paro de hospitalet