Caso Ruth y José versus caso Rocío Wanninkhof

Dos crímenes enormemente mediáticos con evolución y desenlaces dispares


Redacción / La Voz

Ayer, tras 72 horas de deliberaciones, un jurado popular cordobés emitió un rotundo y unánime veredicto en el que considera a José Bretón culpable del asesinato de sus dos hijos, Ruth y José Bretón, de seis y dos años. Consideran probado que los quemó en la finca de Las Quemadillas como venganza a su mujer por su separación. En cuestión de días el magistrado emitirá una sentencia en la que la pena no bajará mucho de los 40 años de cárcel que pidieron las acusaciones. Esa sentencia no es firme, es recurrible ante el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía e incluso ante el Supremo, pero las posibilidades de que sea modificada son remotas o casi nulas.

Hace casi doce años otro jurado popular, en aquel caso por mayoría, no por unanimidad, declaraba a una coruñesa de Betanzos, Dolores Vázquez Mosquera, culpable del asesinato de su ahijada Rocío Wanninkhof, cuyo cadáver había aparecido dos años antes en una urbanización de la localidad malagueña de Mijas, con evidencias de haber recibido varias puñaladas mortales.

Procesos mediáticos. El principal nexo entre ambos macabros sucesos es que fueron dos procesos mediáticos que abrieron telediarios y fueron portada de periódicos desde el mismo de la detención de Dolores Vázquez como presunta autora del crimen, casi un año después de que hubiese sido cometido, hasta años después cuando un tribunal profesional proclamó la inocencia de Loli Vázquez, una vez que se pudo demostrar que el autor había sido el siniestro Tony Alexander King.

Investigaciones bien diferentes. Así como en el caso del crimen de Mijas la investigación del suceso dejó mucho que desear y el calificativo más suave que merece es de chapucera, ya que estuvo marcada por el afán de presentar un chivo expiatorio ante el juez sin preocuparse demasiado de aportar pruebas de cargo, en el caso de los hijos de Bretón, Ruth y José, los indicios de la culpabilidad del único acusado fueron abrumadores desde el primer momento, hasta el punto de que fue detenido a los diez días de la desaparición de los niños. Si en la investigación de Córdoba también hubo algún error de bulto a la hora de identificar los huesos encontrados en la finca de Las Quemadillas, aquel no fue determinante en el desarrollo de la investigación.

La cuestión de los móviles. En el caso de Rocío Wanninkhof no se aportó en momento alguno un móvil de peso para la comisión del crimen, más allá del carácter antipático y brusco de la acusada y un supuesto odio hacia la víctima, por presuntamente considerarla la causante de la ruptura de su relación sentimental con la madre de la adolescente. En el caso de Bretón todo apuntaba a que el afán de venganza hacia la madre por su negativa a reanudar la relación de pareja había sido determinante.

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