Tras imponerse en la pugna interna con De Cospedal, la vicepresidenta se sitúa al frente del área económica, por encima de Montoro y De Guindos
04 jun 2013 . Actualizado a las 07:00 h.Mariano Rajoy ha dado una nueva muestra de su confianza absoluta en la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría. Consciente de que la pugna entre los ministros de Economía, Luis de Guindos, y de Hacienda, Cristóbal Montoro, por llevar las riendas de las reformas económicas estaba debilitando el Gobierno, el presidente ha tomado la decisión salomónica de situar a su número dos por encima de ambos. Mediante un real decreto publicado el pasado día 30 en el Boletín Oficial del Estado, la vicepresidenta no solo pasa a formar parte de la Comisión Delegada para Asuntos Económicos sino que, en ausencia de Rajoy, será ella quien presida las reuniones. El área económica era una de las pocas que escapaban a la autoridad de la vicepresidenta, que pasa así a asumir el control total del Gobierno.
Pero, al margen de las obvias desavenencias entre De Guindos y Montoro, existía además una soterrada rivalidad entre la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, y la secretaria general del PP, Dolores de Cospedal, que también se ha resuelto a favor de la primera. Algo que se evidencia, por ejemplo, en el proceso iniciado para alcanzar un pacto entre el Ejecutivo y el PSOE en torno a la política europea para que España hable con una sola voz en Bruselas. De Cospedal rechazó de plano en principio el acuerdo con los socialistas, pero se ha tenido que plegar ante una estrategia que controla también la número dos del Gobierno.
De Cospedal minimiza el alcance
La secretaria general del PP trató ayer de minimizar el significado del gesto de confianza de Rajoy hacia Sáenz de Santamaría asegurando que es «lógico y normal» que la vicepresidenta del Gobierno sustituya a Rajoy cuando no está. «No se trata de desautorizar a nadie ni de quitar competencias a nadie», insistió la número dos del PP. E incluso rebajó el alcance del nombramiento al afirmar que se trata solo de subsanar un «defecto en la forma» de la Comisión Delegada para Asuntos Económicos al inicio de la legislatura.
Lo cierto es que Sáenz de Santamaría no solo no presidía hasta ahora la comisión en ausencia de Rajoy, sino que ni siquiera figuraba como una de sus integrantes, a pesar de que, tal y como confirmó ayer el Gobierno, ha venido asistiendo con regularidad a las reuniones. A partir de ahora, la vicepresidenta figura como miembro de pleno derecho del citado organismo.
El poder de Sáenz de Santamaría es ahora inmenso, ya que nunca antes un vicepresidente del Gobierno había tenido bajo su mando todo el área política y también la económica. Su relanzamiento es también una señal para los barones del PP, que hasta ahora mantenían una fuerte tensión con Montoro a costa del reparto del déficit. A partir de ahora, todos deberán tener en cuenta que, también en esa negociación, la vicepresidenta está por encima del ministro.