Tráfico se replantea la imposición del casco a los ciclistas en ciudad

Traslada al Congreso la batalla social por la aplicación de la polémica medida


Redacción / La Voz

No han sido ni los aumentos ni descensos de velocidad sino el uso por ley del casco ciclista en ciudad el gran protagonista de la reforma del reglamento general de circulación que presentó ayer en el Congreso la directora general de Tráfico, María Segui. Y es que a la Cámara baja se trasladó un encendido debate social en el que están implicadas las principales asociaciones de víctimas de accidentes de tráfico, fundaciones de seguridad vial, clubes de automovilistas y aseguradoras que apoyan sin fisuras la medida, frente a organizaciones en defensa de la bicicleta, casi una veintena de ayuntamientos y hasta la Federación Española de Ciclismo, que se muestran manifiestamente en contra.

La directora general de Tráfico, María Seguí, aseguró que la DGT «no tiene ninguna duda respecto del efecto beneficioso» del uso obligatorio del casco para ciclistas en ciudad -actualmente solo se exige su uso en vías interurbanas-, aunque, dadas las críticas que despertó la medida, invitó a los grupos parlamentarios a que la debatan en una ponencia específica antes de que se apruebe el reglamento general de circulación. Independientemente de las conclusiones del texto, la mayoría de los partidos con representación en la cámara -como PSOE, CiU y UPyD- ya expresaron su rechazo a la utilización obligatoria del casco en las urbes y se mostraron proclives a que se quede en una simple recomendación.

Segui tiró de estadísticas para dar idea de la «magnitud de las consecuencias negativas» que la DGT está intentando evitar con el uso del casco. Hizo suyos los argumentos que ya hicieron públicos este mismo mes una veintena de asociaciones y entidades dedicadas a la seguridad vial para subrayar que en el 2011 fallecieron 49 ciclistas y otros 4.301 resultaron heridos, 589 de ellos graves, e insistir en la importancia del casco para evitar lesiones cerebrales. «Lo importante es la seguridad y yo creo que lo único que está a debate es la comodidad. No hay discusión posible», explica Jacobo Díaz, director de la Asociación Española de la Carretera, una de las firmantes del comunicado en el que pedían el uso obligatorio del casco en las ciudades.

En el otro extremo de la balanza están asociaciones como Pedalibre y ConBici, que se oponen, junto a ayuntamientos como el de Madrid, Barcelona y Valencia, a su imposición por considerar que dicha norma sería perjudicial para el medio ambiente y la seguridad del tráfico en general. «Hay numerosos estudios que relacionan la imposición del casco con el descenso en el uso de la bicicleta y los problemas de contaminación y de salud que ello conlleva», detalló Manuel Martín, director técnico de ConBici, que mantiene que España será el primer país europeo en sancionar a los ciclistas que incumplan la norma, «una medida sin duda desproporcionada», en su opinión.

Durante su comparecencia, María Seguí repasó el resto de las medidas que prevé la reforma del reglamento, empezando por la velocidad máxima en autopistas y autovías que seguirá siendo 120 km/h. Ahora bien, se podrá aumentar dicho límite, mediante paneles de mensaje variable, hasta un máximo de 130 km/h. No obstante, lo más probable es que esta reforma no sea efectiva hasta el 2014.

A favor

Tráfico y una veintena de asociaciones dedicadas a la seguridad vial mantienen que el uso del casco ciclista evita dos de cada tres lesiones graves que se pueden producir en la cabeza.

En contra

Los detractores consideran la medida desproporcionada y arguyen que hay numerosos estudios que relacionan la imposición del casco obligatorio con un descenso del uso de la bici.

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