Las filas del PP no están prietas

Barones populares advierten de que no tolerarán que se fije para Cataluña un objetivo de déficit menos exigente que para las demás


Madrid / Agencia

Las filas del PP empiezan a no estar tan prietas. Si el caso Bárcenas ha generado desavenencias internas por la gestión de la secretaria general, María Dolores de Cospedal, en el caso Bárcenas, ahora es el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, quien tiene graves dificultades para mantener el respaldo de los barones autonómicos a su política fiscal. Esa tensión se palpó ayer en la reunión que mantuvo el ministro con los responsables populares de Hacienda en las comunidades. Aunque de puertas afuera se dio un mensaje de tranquilidad, Galicia, Castilla y León y Aragón, las tres que cumplieron el objetivo de déficit en el 2012, advirtieron al ministro de que no aceptarán que se relaje la exigencia de cuadrar las cuentas en el 2013 a las que no han cumplido y se perjudique a las que sí lo han hecho.

Criterios de déficit

Desencuentros de Montoro con los barones del PP. Las aguas bajan ahora definitivamente revueltas, pero el problema viene de lejos. El empeño del Gobierno en no compartir con las comunidades la flexibilidad en el cumplimiento del déficit que la Unión Europea concedió a España en el año 2012 ya generó tensiones que estuvieron a punto de provocar que algunas autonomías, entre ellas Galicia, se desmarcaran del Ejecutivo en el Consejo de Política Fiscal y Financiera. Y aunque Montoro se ha avenido ahora a compartir con las comunidades el nuevo margen que conceda Bruselas a España para el 2013, los desencuentros continúan.

Exigencias asimétricas

Recelos por el acercamiento de Rajoy y a Artur Mas. El reciente acercamiento entre Rajoy y el presidente catalán, Artur Mas, ha puesto en guardia a algunos barones populares. Entre ellos están el gallego Alberto Núñez Feijoo, o el presidente de Madrid, Ignacio González, que han advertido que no tolerarán ningún trato de favor a nadie por muchas tensiones territoriales que se pueda evitar el Gobierno con ello. Los recelos se deben al intento del Ejecutivo de establecer un sistema de «déficit asimétrico» para las comunidades. Un eufemismo detrás del que se esconde la pretensión de conceder a Cataluña un margen mayor de déficit que al resto, atendiendo así las exigencias de Artur Mas, a cambio de un relajamiento en la deriva soberanista por parte de la Generalitat.

La Xunta se planta

Galicia marca una línea roja con Cataluña. «En ningún caso vamos a apoyar un criterio de reparto que perjudique a las comunidades que llevamos años cumpliendo», señaló ayer la conselleira gallega de Facenda, Elena Muñoz. Fuentes cercanas al propio Feijoo aseguraron con anterioridad a la reunión de ayer que el agravio comparativo con Cataluña es una línea roja por la que Galicia no pasará nunca. Una posición que la Xunta está dispuesta a defender hasta el final en el Consejo de Política Fiscal y Financiera, aunque se muestra convencida que el Gobierno no dará ese paso. De hecho, la pretensión de la Xunta era que se beneficiase a las comunidades que han cumplido los objetivos, como Galicia, aunque ahora se conforma con que no se haga justo lo contrario.

Presión del PP catalán

Sánchez-Camacho complica el sudoku a Rajoy y Montoro. Montoro, que un principio se mostró despectivo con las reclamaciones de Galicia, diciendo que los que cumplen no deben esperar ningún «premio», parece haber entendido ahora el peligro de ruptura. El sudoku se les complica más a Rajoy y Montoro cuando, desde la posición contraria, la líder del PP catalán, Alicia Sánchez-Camacho, defiende una financiación asimétrica para corregir los desequilibrios de Cataluña y amenaza incluso con romper la disciplina de voto si el Gobierno ignora esta reclamación.

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