El inefable Barcenas y el partido compiten por presentar denuncias ante los tribunales
17 mar 2013 . Actualizado a las 07:00 h.Nadie podrá decir que la España actual no tiene espíritu deportivo: los jueces corren sin descanso para hacerse con el caso Barcenas. El magistrado Gómez Bermúdez, en busca de notoriedad, invadió la calle en la que corre el magistrado Ruz, pero Ruz ha esprintado y se ha adelantado al citar esta semana a los ex tesoreros del PP Luis Barcenas y Álvaro Lapuerta. Mientras, el inefable Barcenas y el PP compiten por presentar denuncias ante los tribunales, como si la solución al espinoso caso se fuera a dilucidar al peso. Ya advertimos aquí que el PP debe cuidarse porque Barcenas nada tiene que ver con el silencioso Correa. Su estrategia pasa por la provocación y el desafío, como la indemnización que reclama ahora al partido de más de 900.000 euros, con lo que incrementaría su fortuna, todavía de origen desconocido, de 22 a 23 millones.
Pero hay más: abogados que por aparecer en los periódicos compiten en acciones temerarias sin reparar en que pueden perjudicar a sus clientes, o a sus clientes-cautivos, cabria decir. En uno de los procesos judiciales mas emblemáticos y retransmitidos puede encontrarse algún ejemplo ilustrativo. El abogado Javier Cremades confirma que esa práctica existe a veces y es muy perjudicial para los clientes, a los que no resulta sencillo cambiar de letrado.
¿Y qué decir de las comunidades autónomas que parecen rivalizar en malas practicas? En Cataluña, el PSC con líos que no cesan y la dirigente popular Alicia Sánchez Camacho que, preocupada por la grabación de su conversación en un restaurante con la examante de Jordi Pujol Ferrusola, ha renunciado a su escolta de los Mossos porque teme que, más que protegerla a ella, la acompañaban para informar a Artur Mas de sus actividades. En Valencia, ya ven, con Camps y Rita Barberá, al borde de la imputación por las actividades de Urdangarin. En Pamplona, las dietas abusivas de la extinta Caja Navarra con la convocatoria de varias reuniones en un mismo día para incrementar la remuneración. Suma y sigue. Edificante.
El mosaico de las noticias habituales de cada semana se completa con el petardo habitual de Diego Torres que sigue con su vocación de dinamitar el prestigio de la Casa Real. Se diría que los Príncipes de Asturias huyen en busca de escenarios mas apacibles y con sentido del futuro, como demuestra su asistencia a un concierto en el Liceo de Barcelona junto a jóvenes emprendedores. Se aprecia su esfuerzo por desmarcarse del descrédito pero quizás no será suficiente.
Entretanto, el Gobierno teme las decisiones judiciales europeas. La pasada semana sufrió un revolcón la desfasada ley hipotecaria que está en la base de las oleadas de desahucios. El temor ahora es la posible revocación el miércoles de la doctrina Parot, que permitió alargar las condenas a una colección de asesinos y violadores en serie. De revocarse, saldrían a la calle en horas los autores de las matanzas etarras mas atroces y los violadores mas acreditados.
Con todo, a Mariano Rajoy le van mejor las cosas en el Gobierno que en el PP, acosado judicialmente por su financiación. Al fin y al cabo, evitó el rescate, la prima de riesgo baja y algunas cuentas se van equilibrando. El tiempo le va dando la razón, o un respiro al menos. Algo es algo. Y por si fuera poco, Francisco González, presidente del BBVA, ha declarado que «este año España saldrá de la recesión». Es de agradecer. Si, además, la presión del FMI frena el culto a la austeridad impuesta por Alemania porque genera recesión, cabe albergar esperanzas de mejora. Así sea.