Nevenka se cobra su venganza una década más tarde

El culebrón de Ponferrada tiene todos los ingredientes de un «best seller». Envidias, traiciones, ambiciones encubiertas y otras descubiertas y una víctima que regresa del pasado para regenerar su nombre, Nevenka Fernández, completan un guión en el que ella ya no es la misma: vive en inglaterra, ha aparcado sus aspiraciones políticas y quienes la han visto se sorprenden de un profundo cambio físico y su «look» más hippy


La Voz

La capital del Bierzo, la otra quinta provincia gallega, Ponferrada, intenta recobrar la calma después de copar las primeras páginas de la prensa durante las últimas dos semanas. Una moción de censura acabó con la alcaldía de Carlos López Riesco (PP, 12 concejales) y propició el abandono de la política de Ismael Álvarez (Independientes Agrupados de Ponferrada, cinco ediles). El nuevo alcalde, Samuel Folgueral, concurrió con el PSOE a las últimas municipales y obtuvo ocho actas, pero su alianza con Ismael Álvarez para alcanzar el sillón de regidor ha provocado una enorme convulsión interna en la formación socialista.

El motivo del cisma tiene nombre de mujer. Se llama Nevenka Fernández y su caso revolucionó la vida política de Ponferrada, y del resto de España, con el cambio de siglo. Era en 1999 una prometedora concejala de Hacienda del segundo municipio de la provincia de León. Bien preparada, guapa y de una familia con posibles, su futuro se antojaba prometedor. Contaba con la protección del entonces factótum del PP en la capita berciana, Ismael Álvarez. Por entonces, ya alcalde después de contar con el apoyo de tres tránsfugas del PSOE en 1995, era un joven viudo, padre de dos hijos que había alcanzado la vara de regidor con un discurso populista y una larga trayectoria como empresario de la noche.

Ismael y Nevenka tuvieron una relación personal muy cercana que acabó como el rosario de la aurora. La joven concejala acabó denunciando por acoso a su mentor y el escándalo saltó a las primeras páginas de la actualidad política estatal. El regidor lo negó todo y encontró la complicidad de altos dirigentes de su partido, como la hoy alcaldesa de Madrid, Ana Botella. Ni siquiera el PSOE, en los albores del zapaterismo, hizo bandera del ataque a la mujer.

Nevenka no se rindió. Con el único apoyo de su familia, llevó a Ismael a los tribunales y peleó durante dos años para que su acosador fuera castigado. La laxitud legislativa con el tema redujo la pena al regidor a una multa de 2.160 euros y una indemnización de doce mil. Total, 14.160 euros y la reprobación social, que acabó con su puesto de alcalde, algo que no sirvió a Nevenka para olvidar su particular calvario. Hoy, asiste muda a la segunda muerte política del que fue su mentor desde un exilio casi forzado en Inglaterra.

Porque del caso Nevenka nadie quiere oír hablar en Ponferrada. «Aquí la gente tiene una lectura diferente de lo que ocurrió», cuenta un militante socialista, que sigue afiliado y respalda la moción presentada por Samuel Folgueral contra López Riesco.

«Aquello fue un ajuste de cuentas dentro del PP. Ismael Álvarez era una persona muy ambiciosa. Llegó a verse como consejero de la Junta de Castilla y León y no calculó los posibles daños colaterales. Se ganó muchos enemigos y le acabaron pasando factura», cuenta un veterano periodista berciano sobre lo ocurrido entre 1999 y el 2003 en Ponferrada.

Álvarez fue distanciándose de sus antiguos colaboradores. Acabó por dudar incluso de su delfín, López Riesco, al que terminó por culpar de ser el encargado de manejar los hilos de la supuesta conspiración.

Ismael Álvarez optó por reinventarse como empresario. Abandonó el mundo de la noche y se dedicó a los hoteles -gestiona dos de los principales establecimientos de la ciudad- e intentó reconstruir puentes con el PP. Pero el que era su amigo los quemó todos en el 2007. Y en el 2011, Álvarez optó por concurrir con un partido independiente con el que sacó seis mil votos y la llave del gobierno. En las últimas semanas, se intensificaron los contactos para forzar el cambio de gobierno. El presupuesto del 2012 se aprobó el día de los Santos Inocentes (28 de diciembre) y las cuentas de este año iban a ir por el mismo camino. Las conversaciones se iniciaron antes de fin de año y el acuerdo fue inminente. «La única condición que se impuso fue la dimisión de Ismael Álvarez. ¿Por qué tras la moción? Porque si lo hubiera hecho antes aún se hubiera dilatado más el proceso, las presiones hubieran sido enormes y no hay mucho margen de tiempo que perder», explican desde Ponferrada. «La situación era ingobernable. El Ayuntamiento está paralizado y la deuda supera los 60 millones de euros. La moción era la única salida para intentar poner un poco de cordura», explica Samuel Folgueral, el tercero en discordia y nuevo alcalde. Con una trayectoria muy reputada como arquitecto especialista en temas de accesibilidad -ha ganado diversos premios a nivel nacional e internacional por proyectos en Santiago-, Folgueral es un «tío campechano, cercano, muy normal», que no hizo nada sin conocimiento de su partido. «Todos estaban al tanto, aunque ahora haya mucha gente tirando balones fuera, porque lo que aquí se está jugando es otro partido en el que el trofeo es la cabeza primero de Óscar López y luego del mismísimo Rubalcaba», cuenta uno de los más cercanos colaboradores de Samuel Folgueral.

Por eso, la decisión del nuevo alcalde de mantener su puesto y abandonar las siglas del PSOE se ha adoptado con un sorprendente consenso entre los ocho ediles que concurrían en la lista socialista. «Aquí hay muchos intereses ocultos. Las preguntas son sencillas. ¿Por qué es Chacón la que desata la polémica con su tuit? ¿Por qué se calla hasta la misma hora del pleno?», se pregunta otro militante socialista berciano.

La teoría de los leales a Folgueral es otra vuelta de tuerca al culebrón

La teoría de los leales a Folgueral es otra vuelta de tuerca al culebrón. «La que ha movido todo en la sombra es Angélica Rubio, que fue directora de Comunicación en el Gobierno de Zapatero. Ella fue también la jefa de campaña de Carmen Chacón en su pugna con Rubalcaba y tiene una fantástica relación personal con Carlos López Riesco y algunos de los empresarios más cercanos al exalcalde, incluso algunos vinculados a la trama Gurtel, como es el caso de José Luis Ulibarri, el propietario del grupo Begar y titular de algunas de las concesiones más golosas de Ponferrada», añaden estas mismas fuentes. Por eso, los cañones apuntan al número tres del PSOE, Óscar López, actual portavoz de su partido en Castilla y León y leal a Rubalcaba. Julio Villarrubia, el máximo dirigente autonómico socialista, afín a Chacón, declaró el día que se presentó la moción de censura que «es la mejor solución para Ponferrada». Pocas horas después de que la eterna promesa socialista desatara la tormenta en las redes sociales, Villarrubia fue el primero en pedir la cabeza de Óscar López y la dimisión de Folgueral. El equipo del nuevo alcalde ya no quiere mirar atrás: «Tenemos 68.000 vecinos que esperan mucho de nosotros y las guerras políticas son para otros». Nevenka Fernández, mientras tanto, seguirá el nuevo adiós de su verdugo desde Inglaterra: muy cambiada físicamente, eso sí; y con cierto aspecto hippy.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
67 votos

Nevenka se cobra su venganza una década más tarde