Una niña de Honduras esperó 29 horas en Barajas para poder reunirse con su madre

Madrid / Efe

ESPAÑA

La menor, de 5 años de edad, fue retenida junto a una prima de 19 años por las dudas sobre su visita como turista

03 feb 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

La pequeña Alexa, de cinco años, llegó desde Honduras a Madrid sin saber que aún le quedaban 29 horas, las que fue retenida en la oficina de inadmitidos del aeropuerto de Barajas, para poder reencontrarse con su madre, Wendy, a la que no veía desde que tenía solo unos meses de edad. La niña aterrizó en España el pasado jueves a las 10.50 horas acompañada de su prima Dulce, de 19 años, con el objetivo de pasar una semana de vacaciones, según relata su progenitora. Wendy asegura que cumplían todos los requisitos para viajar como turistas: tenían un billete de ida y vuelta, programada para el 7 de febrero, reservas de hotel y dinero «suficiente». Pero los nervios empezaron a aflorar cuando, tras horas esperando la salida de la pequeña, una amiga suya que reside en España y que acompañaba en el vuelo a las dos niñas les aseguró que «las tenían detenidas».

Gracias a su jefe contactaron con un grupo de abogadas de la parroquia madrileña de San Carlos Borromeo que, tras un primer intento en el Juzgado de Guardia, que les denegó la «cautelarísima» al no considerar acreditada la urgencia, la consiguieron por lo contencioso, pero solo con respecto a la menor.

Su prima, ya de vuelta

Por ello, su prima Dulce debió tomar el vuelo de regreso a Honduras a las 13.30 horas, 48 después de su llegada a Barajas, durante las que ha permanecido en la oficina de inadmitidos con «una cama, una silla y un baño» y en las que solo han podido contactar con ella por teléfono.

Desde que dejaran salir a Alexa pasadas las 16 horas del viernes, la retención ha sido más dura para Dulce, ya que ha estado «tan deprimida que lo único que quería es que la devolvieran ya» a Honduras junto a sus padres. Su familia ha estado preocupadísima porque «es como si hubiera estado presa», lamenta Wendy, consternada porque su sobrina no pueda disfrutar estos días en Madrid. Ahora, asegura rotunda, su hija no va a volver «sola», de ahí que sus abogadas estén poniendo todo el empeño para que pueda lograr la residencia.