Algunos cargos creen que el Ejecutivo da una imagen demasiado insensible
02 abr 2012 . Actualizado a las 07:02 h.«¿Cómo puedo defender la reforma laboral si nadie me la ha explicado a mí?». La queja, más bien el lamento, la realiza el alcalde de una capital de provincia gobernada por el PP y glosa los cien días de desconcierto en los que ha quedado sumido el partido desde que Mariano Rajoy llegó a la Moncloa.
Antes del 20-N, los cargos medios de la formación recibían periódicamente un argumentario en el que se detallaba porqué el PP defendía una tesis u otra. «Se nos decía qué buscaba el partido con esa propuesta y cuál eran sus puntos fuertes y débiles, es decir, por dónde presumiblemente nos atacaría el PSOE, pero hoy nadie explica nada», insiste otro dirigente popular. Otro dato abunda en la presunta descoordinación que atenaza al partido que sustenta el Gobierno: la nueva cúpula se reúne el lunes por primera vez desde que se constituyó hace casi dos meses.
Asturias y Andalucía
María Dolores de Cospedal, secretaria general, justificó este retraso debido a que el partido estaba «volcado» en los procesos electorales de Andalucía y Asturias. Sin embargo, Mariano Rajoy ha convocado en múltiples ocasiones sus comités ejecutivos fuera de Madrid, con lo que este cónclave se podría haber reunido antes en alguna ciudad andaluza o asturiana.
Más allá de matices de funcionamiento, Rajoy dará este lunes un toque de atención al partido para que no deje solo al Gobierno en el alegato en favor de las «duras» medidas de ajuste que se han puesto en marcha en estos frenéticos tres primeros meses de legislatura.
Los Presupuestos Generales del Estado para el 2012, los más «restrictivos» de la democracia, son el último eslabón de esta prolija actividad reformista que, tal y como recalcó el propio presidente del Gobierno, continuará en los próximos meses, pese a la advertencia de los sindicatos de un posible estallido social, sobre todo si continúa adelante con los drásticos cambios en el modelo de relación laboral.
Cospedal ya dio el sábado el primer paso en esta dirección. Reunió en la sede de Madrid a los consejeros económicos de las comunidades que gobierna el PP, a los portavoces parlamentarios económicos y a los secretarios de área económica en las direcciones regionales de la formación para acometer la «difícil» tarea de intentar explicar a los ciudadanos que tras el nuevo tijeretazo hay un «impulso reformista».
Cambio de rumbo
Un cambio de rumbo que llega tras varias semanas en las que quedó en evidencia que la nueva dirección del PP, elegida tras el congreso nacional que se celebró en febrero en Sevilla, no había logrado reconducir aún la sensación de orfandad que quedó tras el trasvase de altos cargos desde Génova al Ejecutivo, en diciembre pasado.
Los más oficialistas se quejan de que así como la Unión Europea y la oposición en España «han hurtado» al Gobierno los cien días de cortesía que tradicionalmente se le daba a los nuevos Ejecutivos, dentro del propio PP tampoco se ha otorgado a la nueva cúpula un plazo razonable para su acoplamiento.
Otros dirigentes, por contra, lamentan la falta de «sentimientos» que se transmite tanto desde el partido como del Gobierno a la hora de pedir sacrificios a los españoles. «No hay complicidad ni afectividad, es como si el médico le dice a su paciente que está casi terminal, pero no se detiene lo suficiente en explicar que hay un tratamiento que si lo cumple a rajatabla, pese a los efectos secundarios adversos, tiene muchas opciones de salvarse», expone un parlamentario del PP.