Dice en Oviedo que el Gobierno no abdicará de sus responsabilidades
26 feb 2012 . Actualizado a las 07:00 h.Mariano Rajoy va a convertir la aprobación de la reforma laboral en el símbolo y la prueba de la determinación de su Gobierno para sacar adelante todo su programa de reformas y recortes del gasto, por impopulares que puedan resultar las medidas. El paquete de reformas estructurales junto a la política de extrema austeridad del gasto y el cumplimiento de los objetivos de reducción del déficit forman parte del compromiso adquirido con los líderes de la UE, pero, además, considera que «establecen unos cimientos sólidos y unas bases que nos permitirán, más adelante, la recuperación económica y la creación de empleo».
Desde ese planteamiento, Rajoy afirmó ayer en un mitin en Oviedo que, pese a las protestas políticas y sindicales, no piensa dar marcha atrás en una transformación del mercado de trabajo español que considera «imprescindible», porque, dijo, «lo que no puede hacer un Gobierno es abdicar de sus responsabilidades». Recordó a todos que el Ejecutivo reclamó a empresarios y sindicatos que se pusiesen de acuerdo en una serie de temas y que en algunos lograron pactar, «pero necesitamos mucho más».
Sus palabras fueron un claro mensaje de determinación política dirigido a sus socios europeos, pero también a las fuerzas de la oposición. El presidente sabe que el PSOE y el resto de los partidos de izquierda van a protagonizar una fuerte oposición política a la medida, con recurso de inconstitucionalidad incluido, y que los sindicatos, que ya han comenzado a agitar la calle con éxito, señalan a una espiral de protestas y a una posible convocatoria de huelga general. Pero, a tenor de sus palabras, no le van a hacer cambiar de opinión porque, dice, «nada de esto se hace para fastidiar sino para conseguir la recuperación económica».
De hecho, las declaraciones realizadas por el jefe del Gobierno durante la semana apuntan a que está convencido de que los españoles comprenderán que las duras medidas que plantea su equipo son imprescindibles para sacar al país de la crisis y no escucharán a quienes promuevan un estallido social en la calle. Rajoy piensa que, a diferencia de Zapatero, ha cogido al toro de la crisis por los cuernos y que «en siete semanas hemos puesto en marcha más reformas estructurales que el anterior Gobierno en siete años».
Recordó que ya preparan otras más como la de la ley de transparencia, que exigirá responsabilidades, incluso penales, a los gestores públicos que hagan un uso inadecuado del presupuesto, y que se han atrevido a limitar el sueldo de los directivos de entidades financieras que reciben ayudas públicas. «Otros que presumen de muchas cosas, no lo hicieron», comentó en referencia a los socialistas.