Rubalcaba insinúa que fue González quien lo animó a liderar el PSOE

Chacón se erige en heredera de los avances en igualdad de Zapatero, escoltada por De la Vega y cuatro excompañeras del Consejo de Ministros


madrid / colpisa

A tenor de las insinuaciones realizadas ayer por Alfredo Pérez Rubalcaba, el candidato socialista no es que cuente con el apoyo incondicional de Felipe González sino que el expresidente sería una de las personas que con más fuerza lo empujó a dar el paso para tratar de convertirse, dentro de una semana, en el próximo secretario general de PSOE, relevando así a José Luis Rodríguez Zapatero.

El exministro del Interior, con González sentado a su lado, explicó que hace unas semanas, antes de que anunciase su candidatura al liderazgo socialista, cuando aún meditaba si daba o no el paso tras la histórica derrota en las urnas del 20-N, el expresidente lo invitó a su casa y durante cuatro horas de charla lo sometió «al tercer grado». La narración de la anécdota concluyó con un clarificador: «Me debes una». González, de hecho, acudió al Invernadero de Arganzuela, donde Rubalcaba congregó a sus simpatizantes madrileños, para dejar muy clara su apuesta y porque dijo estar «harto» de que «se interpreten mis silencios». El ex secretario general socialista (lo fue durante 23 años) aseguró que estaba allí «por coherencia» y para decir que pensaba exactamente lo mismo que antes de las elecciones, cuando, consciente ya de que iban a salir derrotados en los comicios, dijo: «Creo en ti, antes, durante y después de la campaña, pase lo que pase».

«Quiero mucho a Carme»

El expresidente quiso aclarar que nunca ha «estado contra nadie», por lo que, en tono de confesión, aseguró: «Quiero mucho a Carme Chacón, pero aquí no estamos hablando de afectos». En su opinión, se habla solamente de poner en marcha de inmediato un proyecto socialdemócrata que vuelva a ilusionar y conquistar a la mayoría del país. En este sentido, González, que no será delegado en el 38.ª congreso federal, en Sevilla, advirtió a los militantes que el «peor error» que podían cometer ahora es «mirarse al ombligo y ver cómo se reparte el poder que nos queda». Les animó a cerrar el debate interno y a hablar solo de «los problemas de la gente».

Rubalcaba, escoltado también por Patxi López, lendakari vasco, por la consejera andaluza Micaela Navarro, los exministros Trinidad Jiménez, Antonio Camacho, Ramón Jáuregui y Jesús Caldera, y por su joven portavoz María González, dijo amén a todas las propuestas de quien considera «el político español más importante del siglo XX» y admitió que el 20-N fue candidato pese a esperar un derrota segura, porque «hay que estar ahí, con tu proyecto y tus ideas, para volver a ganar cuanto antes».

Mujeres de la cultura

Mientras el exvicepresidente exhibía con orgulloso sus potentes apoyos internos, Chacón jugaba también su baza ante los militantes en Madrid. La candidata, en un acto organizado por mujeres progresistas de la cultura, se presentó como la aspirante a continuar los avances en políticas de igualdad de género logrados por los Gobiernos de Zapatero, de los que formó parte.

No en vano estuvo escoltada por la primera vicepresidenta de Gobierno en España, María Teresa de la Vega, por cuatro excompañeras suyas en el Consejo de Ministros -Leire Pajín, Beatriz Corredor, Carmen Calvo y Cristina Narbona- y por la primera socialista (junto a Rosa Díez) que trató de conquistar, en el año 2000, la secretaría general del partido, la veterana Matilde Fernández.

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