Un estudio muestra que la redacción de los autos dificulta su comprensión
21 sep 2011 . Actualizado a las 06:00 h.El derecho a comprender, recogido en la Carta de los Derechos ciudadanos ante la Justicia, aprobada por unanimidad por el pleno del Congreso de los Diputados hace más de ocho años, se ha quedado en papel mojado. Es una realidad palmaria para cualquier profano que, de una u otra manera, haya tenido relación con ella.
El panorama poco ha cambiado con la puesta en marcha del Plan de Transparencia Judicial. El Gobierno así lo asumió cuando, en diciembre del año pasado, dentro del Plan de Modernización del Sistema de Justicia 2009-2012, aprobó en Consejo de Ministros la creación de una comisión de modernización del lenguaje jurídico, integrada por académicos de la lengua, miembros del Consejo del Poder Judicial, fiscales, abogados y periodistas. Esta comisión elaboró una guía práctica con una serie de recomendaciones dirigidas tanto a los profesionales como a las instituciones, que fue presentada ayer en el Ministerio de Justicia por su titular, Francisco Caamaño, y los autores de ella.
El exhaustivo estudio realizado a lo largo de casi un año sobre el lenguaje utilizado por los profesionales del derecho constata abundantes deficiencias, tanto en la expresión escrita como en la oral, especialmente errores de sintaxis y gramaticales. De ellos cabe destacar los siguientes:
Párrafos
Interminables y de una sola oración. Es uno de los defectos más comunes. Muchas veces son unioracionales y están formados por concatenaciones de frases coordinadas y subordinadas, llenas de incisos poco relevantes, de dudosa necesidad y que dificultan de modo extremo la comprensión del lector.
Lenguaje
Arcaico. El estudio constata que el lenguaje jurídico abusa del futuro de subjuntivo -hubiere, tuviere, viniere-, que ya ha desaparecido del uso estándar del español, aunque no sean gramaticalmente incorrectos.
Uso incongruente de los tiempos verbales. Es frecuente encontrar la narración de hechos acontecidos en el pasado combinando, de forma arbitraria, formas verbales del presenta y del pasado.
Abuso de las mayúsculas. Según la comisión, en los textos jurídicos se prodiga de forma excesiva el uso de las mayúsculas para designar instituciones, organizaciones, cargos, tratamiento y otras realidades que poseen habitualmente valor de nombres comunes.
Terminología
Incomprensible. Como la mayoría de los profesionales, los del derecho abusan del lenguaje técnico especializado, utilizando formas lingüísticas arcaicas y latinismos de difícil comprensión para la ciudadanía. La comisión discrepa de quienes consideran que estas formas lingüísticas son herramientas insustituibles del trabajo y signo de distinción de la profesión. «Es posible -precisan- una justicia comprensible que respete las exigencias propias de una correcta técnica jurídica».
citas
Concatenadas y en cascada. Es uno de los problemas más comunes en la expresión oral y escrita de los profesionales del derecho. «Estas citas en cascada -advierten- dificultan seriamente la comprensión del discurso jurídico, máxime cuando usan incorrectamente las comillas».