Avalan su honradez, pero creen que fue un error sacarlo de Andalucía
09 abr 2011 . Actualizado a las 06:00 h.«Conozco hace muchos años a Chaves y es un político absolutamente honrado, por eso voy a estar con él; yo y el Gobierno», afirmó ayer Alfredo Pérez Rubalcaba. Nadie descarta en el Ejecutivo que desde Andalucía sigan llegando informaciones comprometedoras, tanto para el PSOE como para el vicepresidente tercero, Manuel Chaves. La situación preocupa por las repercusiones electorales que los escándalos y la descomposición de una federación tan potente como la andaluza pueden generar en el corto y el medio plazo. Pero en la dirección federal sostienen que ahora no es momento de tomar medidas drásticas y que lo único que cabe hacer es contener la sangría con un cierre de filas.
La mayor parte de los dirigentes socialistas que han trabajado con el ex presidente de la Junta de Andalucía dicen en privado lo mismo, que es una persona honesta y que les resulta difícil creer que haya participado de manera directa en los desmanes producidos en su comunidad autónoma. «Otra cosa es que en su entorno se haya actuado con la misma integridad», señalan.
Infundios del PP
Rubalcaba afirmó no estar al tanto de las informaciones que apuntan a que el hijo del veterano dirigente socialista, Iván Chaves, pudo actuar como intermediario entre empresas privadas que obtuvieron contratos de la Junta y la administración autonómica, pero en cualquier caso las desestimó con el argumento de que forman parte del «catálogo de infundios y descalificaciones» que el PP ha vertido sobre Chaves.
Es cierto que el también ministro de Política Territorial se ha convertido en uno de los blancos preferentes del principal partido de la oposición; más cerca que nunca de arrebatar el Gobierno andaluz a los socialistas por primera vez en treinta años de autonomía. El caso de las subvenciones a Matsa, la empresa en la que su hija ejercía como apoderada; los falsos ERE de los que se han beneficiado varios cargos socialistas, y ahora los contactos de su hijo se han convertido en asuntos recurrentes en la sesión de control al Gobierno en el Congreso. Los populares ya han registrado dos preguntas en el Congreso sobre las irregularidades que, a su juicio, lo salpican de alguna manera.
Algunos en el PSOE sostienen que el error fue creer que al sacar a Chaves de Andalucía las expectativas electorales en su comunidad mejorarían y los problemas desaparecerían. El declive de los socialistas andaluces se ve casi como inevitable, tras tantos años de gobierno. Pero lo que aseguran en la dirección socialista es que el desgaste no tiene por qué acabar necesariamente en una victoria del PP, salvo que desde el PSOE andaluz se les ayude abriendo el partido en canal con trifulcas internas como la protagonizada por el dimisionario Luis Pizarro.