Rajoy: «La remodelación es una disputa entre fulanismos»

Ramón Gorriarán MADRID/COLPISA.

ESPAÑA

24 oct 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Para Mariano Rajoy la reciente remodelación del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero no es más que una «maniobra de distracción», «una operación de imagen», «una venta de humo», «una polémica artificial», una disputa «entre fulanismos», «un ajuste de cuentas». En definitiva, nada que merezca la pena ni perder un minuto en analizarlo. Lo que hay que hacer, dijo, es seguir «nuestro camino sin distraernos» y sin hacer caso «al ruido».

El líder de la oposición aseguró que los cambios en el Ejecutivo no van a modificar su estrategia porque con ella «vamos muy bien» y la Moncloa está a la vuelta de la esquina.

El presidente del PP clausuró la convención de su partido en la Comunidad de Madrid, un acto multitudinario en el que fue vitoreado al grito de «presidente, presidente», si bien los asistentes corearon con más entusiasmo el de «presidenta, presidenta» para Esperanza Aguirre. Rajoy quiso transmitir a los suyos el mensaje de que no tienen que ponerse nerviosos con los relevos en el Gobierno porque no van a surtir el efecto revulsivo que busca Zapatero. El PP, vino a decir, tiene que seguir como hasta ahora, con una estrategia centrada en la política económica de los socialistas y sus efectos para los ciudadanos.

«El viejo nuevo Gobierno -lamentó- ha iniciado su andadura como los malos defensas, dando patadas y arremetiendo contra el PP». Pero «nosotros no estamos en eso, estamos en las pensiones, en crear empleo y en el bienestar de los españoles», avisó para que ningún dirigente de su partido entre en el juego de los socialistas. Una advertencia que llegó tarde en el caso de la secretaria general de los populares, Dolores de Cospedal, que la víspera se apresuró a responder a las acusaciones de Alfredo Pérez Rubalcaba sobre el machismo genético del PP.

Mariano Rajoy también quiso desmontar las acusaciones de que su única estrategia es no hacer nada, ponerse de perfil y esperar que la crisis haga el resto y dé la puntilla a Zapatero. «No hagáis caso -reclamó- de esos que intentan esconder su incompetencia con soflamas sobre la inexistencia de una alternativa a su inanidad e ineficacia».