Renovación por continuidad o ruptura del proyecto

G. B. MADRID/LA VOZ.

ESPAÑA

Las posibilidades de los que en este momento se consideran aspirantes a la sucesión de Zapatero difieren mucho en virtud del momento y las circunstancias en las que se aborde este proceso de renovación de liderazgo. Si acaba imponiéndose la tesis más extendida, la de que el presidente anunciará su renuncia a repetir como candidato tras las elecciones municipales y autonómicas del 2011, serán los dirigentes más afines a Zapatero los que cuenten con más posibilidades. El primero en esa lista es José Blanco. Su llegada a la cima del escalafón socialista sería un paso natural tras haber ido ascendiendo de manera imparable en el partido y en el Gobierno. Y su candidatura garantizaría a Zapatero la continuidad de su proyecto político.

En ese grupo de leales está también Carme Chacón, tal vez la ministra más cercana al presidente y con el tirón electoral añadido de ser la primera mujer de la democracia española que aspiraría a la presidencia del Gobierno con posibilidades reales de conseguirlo. Pero entre las preferencias de Zapatero se encuentra también Pérez Rubalcaba, que sin formar parte del grupo que lo aupó al liderazgo del PSOE ha terminado ganándose su total confianza. De los tres, es el que tiene más experiencia política y de gestión como ministro.

Giro tras la derrota

Las otras tres opciones, las de Bono, Tomás Gómez o Solana, solo parecen contar en caso de que Zapatero decidiera continuar y se viera forzado a dimitir por una severa derrota en el 2012. La batalla por la sucesión estaría entonces más abierta ya que Blanco perdería también el control del partido.

Un fracaso en esos términos haría imposible que el sucesor formara parte del equipo de Zapatero. La apuesta de Bono parece la más complicada porque supondría un giro radical hacia la derecha en las políticas que ha defendido el PSOE en los últimos años, en especial en lo que afecta al modelo de Estado. Si el giro es a la izquierda, Tomás Gómez tendría posibilidades en caso de lograr un buen resultado en Madrid y contaría con el aval de haber disentido de muchas de las últimas decisiones de Zapatero. Por último, la hipótesis de Javier Solana supondría que la vieja guardia de Felipe González recuperaría el control del PSOE.