Cristina Cuesta tenía 20 años cuando ETA asesinó a su padre, Enrique Cuesta, entonces delegado de Telefónica en Guipúzcoa. Desde entonces, ha dedicado su vida a luchar contra el terrorismo y una de sus labores ha sido la de ejercer como «víctima educadora» en escuelas y colegios fuera del País Vasco.
-¿Por qué fuera del País Vasco y no dentro?
-Porque dentro es muy difícil trabajar con menores, ha sido siempre un tema muy polémico.
-¿Será más fácil ahora que el Gobierno vasco quiere introducir el testimonio de las víctimas en sus aulas?
-Esto era algo urgente, llevamos 50 años de terrorismo y no se ha atajado el tema, y los responsables de eso han sido los Gobiernos nacionalistas. La mayoría de los etarras que andan con pistolas dispuestos a matar son gente de veintipocos años, que han nacido en democracia. El 70% de los asesinatos de ETA se han producido en el País Vasco, y eso es porque justamente ahí es donde surge y se regenera el problema y no hay elementos neutralizadores en el sistema educativo. Por eso el trabajo en la escuela es fundamental.
-¿Para qué le sirve a los jóvenes el testimonio de las víctimas? ¿Cómo se transmite en las aulas?
-Les da información, los acerca al problema y las víctimas podemos servir como elementos de acercamiento más empático. Primero nos aproximamos a los jóvenes desde la memoria emotiva, les contamos qué nos ha pasado, cómo lo hemos vivido, es una manera de lograr la empatía con ellos. Luego viene un análisis a un nivel más social, más ético, en el que juega un papel importante el aval democrático que tenemos, porque no hemos utilizado nunca la venganza, sino que hemos defendido la ley y el Estado de derecho.
-¿Cuál es ese mensaje ético que intentan transmitir? ¿Va a ser más difícil de lograr en los menores vascos?
-Los menores reciben la cultura del ojo por ojo, los mensajes violentos por todas partes. Hay más mensajes proclives a la respuesta violenta que a la respuesta pacífica y eso influye. Yo todos los años pregunto en las aulas cuántos están a favor de la pena de muerte y cada vez son más. Por eso el mensaje que debemos transmitir es a favor de la justicia y contra la violencia. Pero en el País Vasco va a ser más difícil por su contexto.