«Bruselas ha puesto deberes a España y a todos los países de la zona euro. Consisten en decir claramente que, como en el caso griego, a partir de ahora utilizaciones irregulares de los fondos públicos, maquillaje de cuentas o exceso de déficit serán sancionados muy severamente. Se nos olvida que Alemania va a pagar 250.000 millones de euros, si es necesario», afirma Fonseca.
-Usted formó parte del equipo Delors: destaque las diferencias con aquella Europa.
-Cuando Delors configuró el equipo, todo estaba por hacer, todo eran fronteras. Ahora, la integración es tan alta que, parodiando el atletismo, el récord mundial se bate más lentamente. La otra diferencia es que hemos pasado a 27 Estados, eso significa más puntos de vista.
-¿Nuevas adhesiones?
-Obviamente, sí. Lisboa ha dejado una arquitectura institucional que permite ampliarse. Las costuras de un traje en el que no entrábamos se han agrandado en términos de mayoría cualificada, de mayor competencia del Parlamento, en organización interna de la Comisión y creando la figura del presidente del Consejo. Estamos preparados para crecer.
-Es decir, se va a cumplir la hoja de ruta marcada.
-Efectivamente. Hay tres candidatos, Croacia, la República de Macedonia y Turquía, y uno que ya está casi dentro, Islandia. Si sus ciudadanos votan a favor podrán acceder rápidamente, de aquí a un año o dos. El caso de Turquía será más lento.
-¿Son recelos por sus 80 millones de habitantes, mayoritariamente musulmanes?
-Responden a un desconocimiento histórico. Su problema es que tiene fronteras con Asia, con el Cáucaso y que lleva a Europa hasta las lindes de Oriente Medio, unido a las dificultades económicas, el progreso de la sociedad turca, las cuestiones militares o de seguridad, pero entrará. Seguro.